La Semana Santa recupera sus tradicionales Aleluyas después de más de 50 años

  • Los niños anunciarán la resurrección del Señor por las calles con instrumentos como almiceres, esquilas y cencerros

La nueva junta directiva de la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación de Cartaya que preside Manuel Pérez ha anunciado que está trabajando para recuperar esta Semana Santa la vieja tradición conocida como los Aleluyas, perdida hace más de medio siglo, mediante la cual los niños de la localidad anunciaban la resurrección del Señor por las calles del municipio el Domingo de Resurrección.

Es por ello por lo que la junta directiva de dicha hermandad ha hecho ya un llamamiento a través de las catequistas a la participación de todos aquellos menores que este año van a hacer la Primera Comunión, así como al resto del pueblo en general ya que "tratándose de un acto dedicado a todos los niños, es deseo de nuestra Hermandad que participen todos los padres con sus hijos, sea cual sea su edad, en esta emotiva tradición".

Según la hermandad, el acto "en esencia es el mismo que recuerdan nuestros mayores", iniciándose el cortejo de niños desde la parroquia de San Pedro Apóstol de Cartaya a las 12:00, tras la Misa de Resurrección. Como antaño, los niños anunciarán la Resurrección del Señor tocando instrumentos tradicionales como cencerros, esquirlas o almireces, y entonando los viejos versos "¡Aleluya, Aleluya/la Virgen María/que resucitó el Señor/a las diez del día!".

De esta forma recorrerán la plaza Redonda y las calles De La Plaza y Santa María de Consolación, antes de finalizar a las plantas de la Santísima Virgen de Consolación, en la ermita de su mismo nombre que se ubica a las afueras del casco urbano.

Según precisó la hermandad, "después de más de cincuenta años recuperamos una de las expresiones populares más significativas y tradicionales de nuestro pueblo, manifestación espontánea de la gente sencilla para expresar la alegría de la Resurrección". La hermandad señaló que no se tiene constancia cierta sobre los orígenes de esta vieja costumbre por no haberse encontrado referencias a la misma en los libros de actas de la propia hermandad ni en el archivo parroquial, cuyos documentos anteriores a la Guerra Civil fueron destruidos en 1936. No obstante, "por similitud con otros pueblos de toda España, las costumbre de los Aleluyas debió tener su origen varios siglos atrás y como manifestación de la gente sencilla que espontáneamente mostraba su alegría por la resurrección del Señor".

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