Piedras Albas inauguró las celebraciones romeras de la provincia onubense

  • Miles de romeros y cientos de caballistas se trasladaron ayer hasta el Prado de Osma · Los Cirichos interpretaron las danzas tradicionales en hornor de la Virgen

Comentarios 1

Un año más Piedras Albas dio el pistoletazo de salida a cuantas romerías se celebran en la provincia. Las localidades de El Almendro y Villanueva de los Castillejos celebran desde ayer y hasta el mañana martes su romería en la que se mezclan la devoción hacia la Virgen y la alegría de la Resurrección de Jesucristo. El amanecer del Domingo de Resurrección se esperaba con especial dedicación en estas dos localidades del Andévalo. Los sones del tamboril despertaban ayer a la población e invitaban a los romeros a sumarse a la misa que se celebró en una nave acondicionada para la ocasión, ya que la iglesia de El Almendro permanece cerrada al culto.

Tras la misa, tuvo lugar por las calles de la procesión de gloria del Resucitado, encabezada por la hermana mayor, Catalina Hernández Maestre y los 29 mayordomos con que cuenta este año la romería. Durante el recorrido los Cirochos realizaron la tradicional danza, que repetirían horas después en el Prado de Osma.

A partir de ese momento comenzaron a concentrarse caballistas y romeros en la fábrica de harina a la espera de formarse la comitiva que debía partir hacia la ermita. Alrededor de las trece horas, una vez que la hermana mayor dio la orden, se produjo la salida de los romeros, montados a caballos o en carruajes ataviados con el típico traje andaluz hacia el Prado de Osma por el camino de Herraduras.

Una vez que llegó la comitiva a la ermita se celebró por la tarde la misa de gloria ante la Patrona, lo que dio paso al besamanos a la imagen. Posteriormente, los romeros sacaron a hombros a la Virgen de Piedras Albas para recorrer el recinto romero. Fue uno de los momentos cumbres de esta romería centenaria. Abrió la comitiva el tamboril, a cuyo son los Cirochos interpretaron los bailes en honor de la Patrona.

Tanto la ermita como la caseta de los mayordomos y el resto de instalaciones destinadas a acoger a los romeros mantuvieron ayer durante todo el día un ambiente de cordialidad y fiesta en el que, como decían varios miembros de la hermandad, nadie puede sentirse forastero en esta romería.

Entrada la noche, los peregrinos iniciaron el camino de regreso junto a los mayordomos para después del descanso de la noche salir hoy de nuevo en busca del Prado de Osma.

Según la hermana mayor, ayer se concentraron en el recinto romeros alrededor de ocho mil personas y la comitiva estuvo compuesta por unos ochocientos caballistas, que pusieron la nota característica de esta celebración en la que se dan cita romeros de toda la comarca.

Catalina Hernández asegura que vivirá esta romería con una enorme responsabilidad, aunque le llena de satisfacción y señala que hasta ahora no se había dado un número tan grande de mayordomos como esta ocasión. Hernández ha sido nombrada este año hermana mayor por cuatro años, por lo que estará en el cargo, en representación de Villanueva de los Castillejos, hasta 2011, momento que será traspasado a una persona de El Almendro.

La romería en honor de Nuestra Señora de Piedras Albas es la primera que se celebra en la provincia y además tiene una historia que viene de varios siglos atrás. Al parecer data del año 1540 y se dice que la fundó y organizó el pueblo de El Almendro.

La tradición cuenta que la imagen de la Virgen apareció en el año 1460 junto a la de la Virgen de la Peña, que fue llevada al Cerro del Águila en Puebla de Guzmán, por lo que ambas son hermanas y su vinculación es muy fuerte. En la vidriera de la ermita de la Virgen de Piedras Albas figura una imagen de la Virgen de la Peña. También cuenta la tradición que la imagen protegió a las poblaciones de ambas localidades de la invasión de las tropas napoleónicas.

Durante años ambos pueblos han rivalizado sobre la titularidad de la romería y la imagen. Ahora los ánimos son otros y los lugareños conviven y se hermanan en el Prado de Osma en una romería que cada año reúne a cientos de personas en el recinto, sobre todo si el buen tiempo acompaña como ha sucedido este año.

Como suele ocurrir con todas las romerías, la de Piedras albas tampoco ha quedado impasible al paso del tiempo. Atrás han quedado aquellos años en los que las familias alquilaban un coche para trasladarse hasta la ermita. Según algunos testimonios el cochero se encargaba de acondicionar los cestos con las comidas y la garrafa de agua y otras bebidas.

Para allá que se marchaban hacia la ermita, dispuestos a disfrutar el día del Martes de Pascua, que es el considerado el principal de la romería y, prácticamente el único en que la mayoría de la gente iba al Prado de Osma, en aquellos tiempos. Al llegar a la ermita en el suelo se tendía una manta estribera con los cestos de las comidas para reservar el sitio, y siempre quedaba alguien al cuidado de todo lo depositado. Luego se visitaba a la Virgen y a escuchar misma y se regresaba al lugar escogido para comer.

Ya por la tarde se hacía la procesión al igual que ahora, hasta la Cruz del Calvario, donde se procedía a la toma de pendones por los nuevos mayordomos. Esto se hacía un poco laborioso dado los escasos ingresos que había en las familias, que les hacía imposible sufragar los gastos de la función. Por fin, el párroco de los dos pueblos a voz en grito, conseguía que la gente se decidiera a coger los pendones. Finalmente, cuando se acababa la procesión, se regresaba a los dos pueblos y aquellos romeros que disponían de caballos corrían las calles una y otra vez, al igual que los anteriores días de la romería. Ahora las mantas estriberas se han cambiado por amplias mesas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios