La Mulita viste de palmas el Condado

  • Rociana, Bollullos y Almonte lucieron ayer sus mejores galas

El fervor y la escenificación de fe de todo un pueblo volvieron a quedar retratados en Rociana con el paso de la Hermandad de la Borriquita. Nuevamente, los sabores de pasión estuvieron presentes en la escenificación cristiana de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Con este ritual, los feligreses más pequeños tuvieron la oportunidad de presentar sus credenciales como cofrades y vivir una jornada dominical preñada de belleza en la que el buen tiempo se erigió en el mejor aliado de los hermanos. Por la mañana, a las 11.30 horas, se procedió a la bendición de La Palmas y Olivos con la ritual procesión desde la ermita de Nuestra Señora del Socorro hasta la iglesia San Bartolomé Apóstol, donde se desarrolló la particular eucaristía a cargo del párroco Antonio Cepeda.

Pero la verdadera dimensión de la festividad católica tendría lugar a las 16.30 horas, cuando la imagen de Jesús asomó por el templo rocianero ante una estela de nazarenos y de los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Amor y Pasión de Casariche, Sevilla. Ante una plaza de la Constitución atestada de personas, el paso dejó atrás la parroquia ante el aplauso de los presentes, los balcones del recorrido volvieron a lucir faldones y palmas adornando el paso de Jesús.

En Bollullos 1.700 hermanos sustentan los pilares de la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén. Un dato que por sí sólo corrobora el enorme respaldo de esta señera procesión dominical que, literalmente, concentra a todo un pueblo en torno a la imagen escultórica que diera vida en 1951 el imaginero José Espuig.

Así, con los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de la Sangre de la Hermandad de San Benito de Sevilla, el pasó asomó a las 17.00 horas sus bríos por la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Los 35 costaleros que calzan el paso del Señor de la borriquita sacaron en volandas a la imagen, demostrando el gran trabajo de ensayo que les ha precedido.

El paso lució como estrenos las cuatro esquinas de respiraderos, talladas en madera de cedro por José Calvo, así como las terminaciones total del dorado y policromado del paso, todo ello coronado por claveles rosa. Una ornamentación que acrecentó a un más si cabe la prestancia de un paso en la que se escenifica a Jesús en Jerusalén a lomos de un pollino acompañado por una mujer hebrea y tres niños. A lo largo de la procesión la misma contó con el respaldado de cerca de dos centenares de 'menudos' nazarenos.

A las 17.30 horas la iglesia del Cristo de Almonte se abarrotó de fieles dispuestos a presenciar la primera Cofradía que alzaba el timón de esta Semana Santa. La plazoleta parecía un campo de amapolas por los innumerables capirotes rojos de estos pequeños nazarenos que acompañaban al Señor de la Borriquita. La aparición del paso de Misterio fue recibido con los aplausos de la concurrencia que se mezclaron con el sonido de la marcha real. El nuevo Cristo es obra del escultor Miguel Angel Valverde de Carmona, que fue bendecido el 27 de febrero.

Esta nueva imagen de indudable calidad artística sustituye a la que hiciera el ayamontino Manuel Feria y que ha abierto los desfiles procesionales durante 25 años. El paso de Misterio ya completo lo componen, además del Cristo, San Juan Evangelista, magnífica obra del sevillano Manolo Carmona, dos figuras de hebreos, un borriquito y una esbelta palmera hecha en Málaga. Un conjunto armonioso y muy vistoso. La banda de cornetas y tambores de Linares acompañó el paso cuyos capataces son Guzmán Blanco y Francisco Cabrera. (Pedro Ojeda)

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