Cine

La violencia engendra monstruos

CineBox Aqualon Puerto Huelva.- T.O.: 'Luna caliente'.- Producción: España, 2009.- Duración: 91 minutos.- Dirección: Vicente Aranda.- Guión: Vicente Aranda basado en la novela de Mempo Giardinelli.- Fotografía: Joaquín Manchado.- Música: José Nieto.- Montaje: Teresa Font.- Intérpretes: Eduard Fernández, Thaïs Blume, Emilio Gutiérrez Caba, José Coronado, Mary Carmen Ramírez, Empar Ferrer, Carla Sánchez, Héctor Colomé, Carlos Manuel Díaz

Vicente Aranda, que en su larga filmografía, tiene títulos de gran categoría en la historia del cine español de los últimos años, y que en los más recientes no ha acertado a devolvernos a su mejor época creativa, sigue firmemente fiel a la temática que predomina en su obra más genuina. Tras su devaneos históricos, unos más acertados que otros, Locura de amor o Juana la loca (2001) y Tirante el blanco (2006), sus afanes operísticos, un tanto frustrados, con Carmen (2003), cae en errores tan indeseables como Canciones de amor en Lolita´s Club (2007).

Vuelve así el director catalán adonde solía; es decir, a una mezcla de política y sexo. Y así esta historia nos sitúa en el curso del Proceso de Burgos en 1970 con rotundos tonos de cine negro y una intriga en la que su protagonista, Juan Villa, poeta y funcionario de la Unesco en París ha regresado a España para disfrutar de sus vacaciones. Tras una cena en casa de su amigo el doctor Muniente, represaliado por el régimen franquista, coquetea con su atractiva hija Ramona a la que seduce y viola, tras haber creído que ella se le insinuaba. La chica, que había imaginado una relación romántica, entra en una espiral distinta, un cambio radical en sus vidas, donde los instintos imponen nuevas actitudes y comportamientos. Todo ello agravado trágicamente por la tensa situación política que se vive en la ciudad castellana y la obsesiva inclinación del protagonista.

Esta es la tercera versión cinematográfica de la novela del escritor argentino Mempo Giardinelli (las otras están inéditas en nuestras pantallas), en la que Vicente Aranda, que ha articulado el texto adaptándola a una situación conflictiva en la historia de España, sigue poniendo más énfasis en sus obcecaciones sexuales que a dotar de una dimensión humana a sus personajes. Estos en muchos momentos parecen autómatas sólo impulsados por bajos instintos, tensiones sensuales y un desesperado esfuerzo de supervivencia. A ello se une un argumento poco digno de crédito, patético en algunas actitudes y situaciones, absolutamente convencional hasta el ridículo en su contexto histórico en ocasiones y absolutamente previsible. Todo ello contrasta con el dominio del cine que tiene el veterano realizador para resolver las secuencias, componer los planos y situar la cámara en el lugar preciso.

Así las cosas la falta de personalidad del relato, su ausencia de interés, las insistentes citas literarias, innecesarias y pretenciosas, la obstinación en los aspectos más bochornosos, procaces y morbosos del relato, propenden al disparate de algunos pasajes, situándonos muy lejos de pasados logros de Vicente Aranda, que le han situado en escalas más elevadas de la consideración y el aprecio como realizador.

Como en otras ocasiones el director permite a la protagonista femenina, causante de los acontecimientos que determinan la historia, en este caso la bellísima Thaïs Blume, su mayor lucimiento. A su lado el resto de los intérpretes tratan de adaptarse a unos personajes tan faltos de convicción en su esencia como el propio relato. Tanto la incoherencia de la realización como la poca efectividad del discurso político malogran todo el posible interés de la película, absolutamente fallida en todas sus pretensiones. Hasta la frase que encabeza el cartel "la violencia engendra monstruos" parece también desproporcionada.

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