La realidad y la leyenda

Multicines La Dehesa Islantilla, CineBox Aqualon Puerto Huelva y Multicines Al Andalus Punta Umbría.- T.O.: "Lope".- Producción: España y Brasil, 2010.- Duración: 108 minutos.- Dirección: Andrucha Waddington.- Guión: Jordi Gasull e Ignacio del Moral.- Fotografía: Ricardo Della Rosa.- Música: Fernando Velázquez.- Montaje: Sergio Mekler.- Intérpretes: Alberto Ammann, Leonor Watling, Pilar López de Ayala, Antonio de la Torre, Juan Diego, Luis Tosar, Ramón Pujol, Sonia Braga

Que la vida de Félix Lope de Vega y Carpio, el llamado Fénix de los ingenios, fue apasionante, fascinante y de una sorprendente singularidad, es algo que nadie que la conozca bien a través de sus más o menos exhaustivas biografías. Si en lo literario es algo difícil de plasmar con éxito, mucho más lo es llevarla a la pantalla y el empeño es un reto demasiado ambicioso. Lo es con Lope como lo ha sido con otros de parecidas características, aunque es difícil igualar al famoso dramaturgo, poeta y escritor, figura esencial del Siglo de Oro español. Viendo la película y, como en tantas otras ocasiones, diremos que la figura de Lope tiene mucho más que contar.

El film nos presenta a Lope de Vega como un joven soldado que regresa de la Guerra al Madrid del siglo XVI. Indeciso entre sus personales zozobras y ambiciones, dos mujeres dan un giro a su vida. Una es Elena de Osorio, empresaria liberal, y la otra Isabel de Urbina, una aristócrata idealista y soñadora. En sus obras las inmortalizará como Filis y Belisa. Pero Lope, enamoradizo, casquivano y mujeriego cultivará la aventura, de enorme experiencia literaria, y el amor, que también tendrá un fructífero rendimiento en sus obras. Perseguido por la justicia, encarcelado y acosado por matones asalariados, se ocultará en el puerto de Lisboa para enrolarse en la flota naval más poderosa de todos los tiempos.

A mí siempre me extrañó que esta película se pusiera en manos de un realizador brasileño. Éste es Andrucha Waddington, a quien sólo conocemos de Casa de arena, escaso bagaje para afrontar una empresa de esta índole. Y no es porque cualquier director no pueda emprender una historia así, sino porque pensamos que el más indicado sería un español. Se ha mencionado por algunos dos títulos, Shakespeare in love (1999), de John Madden y Alatriste (2006), de Agustín Díaz Yanes. La primera por su posible inspiración y la segunda por la ambientación y reconstrucción de una época. En ambos casos las distancias son enromes, aunque en Lope este último aspecto sea su logro más admirable.

Creo que la figura y la época merecían una mayor entidad y perspectiva en lo biográfico y en lo artístico. Se ha inclinado la realización por una visión más comercial, más ligera. En una época en que cada día se prescinde más de profundidad de conocimientos, Lope de Vega es un hito, que pese a su vida aventurera y amorosa es digno de una dimensión superior. Pero tal vez eso no venda. Esta peripecia que tanto recuerda los lances recurrentes de capa y espada, tiene secuencias de difícil equilibrio y regularidad y los personajes resultan desiguales. Mientras Pilar López de Ayala, Juan Diego y Antonio de la Torre actúan con convicción, el protagonista, Alberto Amman, no es el mismo que admiramos en Celda 211 (2009), de Daniel Monzón. En estas ocasiones no conviene dejarse llevar por la leyenda más que por la realidad del personaje, que en Lope de Vega es muy superior.

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