Los pequeños cofrades sacan sus pasos

  • Alumnos del María Inmaculada salen en procesión por el entorno del centro escolar

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Alumnos del Colegio María Inmaculada sacaron ayer en procesión por las calles del centro de la capital onubense las imágenes de la Entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén y María Santísima de los Niños, una salida procesional que los escolares vienen realizando desde 2008, en la que participaron 250 niños, de entre 3 y 12 años de edad. Los ensayos comenzaron hace dos meses y se cuidó hasta el más mínimo detalle.

Minutos antes de las diez de la mañana, numerosas personas comenzaron a congregarse en el entorno de la Plaza Niña. Pasados diez minutos, la banda del paso de misterio, que emulaba a la Banda de Nuestra Señora de los Reyes, partió de la calle Nuestra Señora de la Esperanza para, tras recorrer la Plaza Niña, situarse en la calle San Cristóbal con el objetivo de incorporarse a la comitiva una vez que el paso de misterio estuviera en la calle. Veinte niños conformaban esta agrupación musical.

A las diez y media salió la cruz de guía del colegio. La precedían nueve pequeños con uniforme de gala de la Policía Local, seguidos de penitentes con sayas blancas y túnicas y capirotes rojos portando velas, niñas vestidas de hebreas, y penitentes con palmas trenzadas, realizadas por un grupo de madres siguiendo las directrices de Mª Ángeles Rite, de la Hermandad de la Borriquita de Huelva. Las palmas trenzadas eran una de las novedades de este año.

Tras los penitentes con las palmas iban los monaguillos, los acólitos y los incensarios. El paso de misterio, exornado con claveles rojos y lirios morados, salió del centro escolar a las once menos veinte. Una vez en el exterior, se le colocaron las potencias a la imagen del Cristo, y la palmera en el conjunto escultural. Escoltaban el paso, que fue avanzando acompañado de la banda de música, dos pequeños con el uniforme de la Guardia Civil.

Continuaba la comitiva con el cuerpo de penitentes del paso de palio, vestidos con saya blanca y túnica verde, y niñas ataviadas de mantilla. El paso de palio inició su recorrido por las calles del centro a las once menos cinco de la mañana. La imagen de la Virgen, María Santísima de los Niños, estaba vestida en esta ocasión por Nicasio Durán, vestidor de la Virgen de la Victoria. Llevaba una saya color beige y un manto verde. El exorno floral del paso de palio constaba de claveles y rosas blancas. En uno de los varales lucía un lazo blanco, "por todos los niños nacidos", según indicó la consejera delegada del Colegio María Inmaculada, Eva Martín.

Uno de los momentos más emotivos fue el encuentro con las Hermanas de la Cruz, a las puertas del convento, en la Plaza Niña, en el que no faltaron los cánticos de las monjas.

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