"Los papeles de malo me divierten muchísimo más que los de bueno"

  • El intérprete gallego recibió anoche el Premio Málaga del Festival por su trayectoria profesional

La trayectoria profesional del actor Luis Tosar se vio anoche reconocida en el Festival de Cine Español con el Premio Málaga. Horas antes del homenaje, recibió a los medios de comunicación. Además, en la Sección Oficial a concurso de esta edición del certamen, presenta como actor y productor el filme Crebinsky.

-¿Qué significa para usted este homenaje?

-Me honra mucho el premio, pero sobre todo por el detalle de que el año pasado estaba Juan Diego aquí recibiendo este premio y para mí siempre ha sido el referente de la interpretación en España. Si en algún momento yo quise parecerme a alguien que estuviese haciendo cine era a Juan Diego.

-De alguna manera se hace visible que lleva una trayectoria con una cordura significativa.

-Si lo pensamos así es maravilloso; luego también está la cosa de que te den un premio a la trayectoria da un poco de yuyu [risas]. Piensas, 'pero, ¿esto ya se acaba?' Entonces dices, bueno, es un premio de la trayectoria hasta aquí y a partir de ahora a ver qué hacemos. Uno intenta hacer las cosas poco a poco e intenta mantenerse en una línea y parece que al final sí hay reconocimiento por parte de la profesión.

-¿Qué fue lo que le llevó a la producción de Crebinsky?

-Es de esas pelis que si no se hacen, como en este caso, entre tres productoras pequeñas en Galicia y con el esfuerzo personal de mucha gente, pues lo tiene muy difícil. Pero era un proyecto muy especial, al que todos teníamos mucho cariño y había un cortometraje que se había hecho hace años con estos mismos personajes, y era un poco la continuación. Ha habido mucha implicación personal, todos los actores que aparecen en la película nos conocemos desde hace mucho. Era la oportunidad de hacer una cosa loca, muy marciana y arriesgada.

-El papel que interpreta no tiene nada que ver con el de Celda 211. ¿Temor a acabar encasillándose?

-No, a mí los papeles de malo me divierten muchísimo [risas], más que los de bueno, que normalmente son un coñazo y son una excusa para poder contar las películas. Los secundarios tienen mucha más chicha. De vez en cuando hay que hacerse algún prota como para quedar bien [risas]. Pero en el 90% de las películas, el papel que mola es el otro, el antagónico; el protagonista es un tipo aburrido al que le pasan cosas, pero siempre por culpa de los otros. Esto es un poco en broma, pero lo cierto es que la carrera de un actor debe estar lo más florida posible, intentar ser versátil, hacer un poco de todo. En este caso, hacer de comandante americano de un submarino pues era un reto muy divertido, porque además era muy teatral, rodamos en un set que era una rulot, que fue desde Barcelona hasta Galicia con el decorado hecho; le quitamos una pared y ya estaba allí el submarino.

-Se decía en la película de Lacuesta sobre Ava Gadner que, aunque uno no quiera, el público ve a los personajes más que a la persona. ¿Se siente un poco así?

-Bueno, sentirme, es difícil que me sienta así. Me gusta pensar que la gente siente eso cuando te ve, porque se supone que algo habrás hecho bien para que la gente crea la composición que has hecho, es un halago. Yo no puedo ir por la vida sintiéndome como los personajes que hago, porque si no sería un auténtico friki [risas].

-Me refiero a si ve que la gente lo confunde.

-En algunas ocasiones, sí, no siempre. Hay gente que entra más al juego que otra. Creo que también eso pasa más en televisión. En cine de alguna manera estableces alguna distancia al ir a una sala a verlo; bueno, ahora lo de ir a la sala a verlo ya no sé si se produce tanto, pero vas allí a recrear una ficción. En la tele se entra de forma más directa.

-Quizás porque los personajes tienen una continuidad mayor.

-Sí, están mucho más presentes, están en tu casa. Creo que en ese sentido la tele es muy poderosa y muy peligrosa también. Yo, de todos los casos que conozco de alguien a quien le han pegado porque se creían que era el malo, siempre ha sido por televisión, por cine no recuerdo ninguno.

-Tiene las miras puestas en Hollywood, como Banderas, Penélope Cruz...

-Es que no tengo mucho tiempo [risas]. Lo de Hollywood siempre lo he visto como algo que, bueno... Vamos, cuando hice Miami Vice fue una experiencia muy divertida, que me apetecía hacerlo, pero luego no ha aparecido nada que me atrajese especialmente. Si hay algo que me interese pues seguramente lo iré a hacer, pero no tengo un plan de vida preparado para irme allí a vivir y buscarme la vida como actor en Hollywood. Tengo cosas que hacer aquí, de momento. Si aquí me dejan de llamar, pues igualmente me plantearé emigrar.

-Trabajando con Michael Mann, ¿le dio algún consejo?

-Yo le dije 'mira tío, lo que tienes que hacer es venirte allá y hacer unas películas con nosotros que aquí no tenéis ni idea' [risas].

-Vamos, que el consejo se lo dio usted.

-Lo que recuerdo es que es un tipo muy tranquilo; muy atacado, es un workaholic total, pero al mismo tiempo establece un ámbito de rodaje muy tranquilo para los actores en el que te deja hacer un poco de todo. Total libertad para crear, hacer propuestas, se toma el tiempo necesario para rodar los minutos necesarios de material, con lo que te sientes a gusto.

-Actúa, baila, canta, toca la guitarra, pertenece a un dúo cómico, ¿qué más sorpresas prepara?

-Yo ya he acabado, ya no tengo más sorpresas. Es gracioso, porque en Galicia ya todo el mundo conocía estas facetas desde hace un montón de años, pero claro, son cosas que yo he hecho allí, hace mucho tiempo, y algunas muy efímeras; entonces no hay oportunidad de sacarlas fuera de allá. Pero tampoco son tantas, son cosas que hace cualquier actor y que tienen mucho que ver con su preparación. Lo que pasa es que aquí seguimos viéndolo todo como un poco marciano, y si uno está en esto no puede estar en lo otro. Y esto en otros lugares está mucho más normalizado.

-Y si Di Elas pega fuerte, ¿dejará un poco de lado el cine?

-No creo, dejaré aparte el cine lo que tenga que dejarlo, como hasta ahora; quiero decir, que hay años que de repente trabajo más, porque surgen proyectos que interesan. Este año rodaré una película a final de año y no es porque Di Elas impida que ruede. La que me interesaba es la que haré.

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