Jorge sanz - actor

"Soy mi mejor y mi peor crítico"

  • Lleva toda la vida dedicado a la interpretación y, todavía, piensa que, en ciertos terrenos está empezando. Jorge Sanz, como todos los grandes personajes, sabe aceptar con humildad sus éxitos y sus fracasos.

Hubo una época, no muy lejana, en la que todo rodaje que se preciara llevaba en su reparto a Jorge Sanz. A ese período pertenece Amantes, Belle epoque, Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo o Morirás en Chafarinas. Son algunos de la infinidad de rodajes donde ha participado este madrileño nacido en 1969. A punto de cumplir los cuarenta, Sanz ha decidido cambiar los platós del séptimo arte por los camerinos del teatro donde, últimamente, lo hemos visto en títulos como Arsénico por compasión o, en la actualidad, Descalzos en el parque que, sobre las tablas del Lara de Madrid, representa desde hace ya varios meses. Allí, con una foto sobre el espejo de su hijo Merlín, de cinco años de edad, llega cada día dispuesto a dar vida al protagonista de este libreto de Neil Simon con la que reconoce haber recuperado las emociones por su profesión.

-¿Qué ha encontrado en este texto para convencerle a regresar a pisar las tablas?

-Es de manual, un ejemplo de carpintería teatral. El vocabulario, los personajes… son muy limpios y están muy bien estructurados. Son cuatro situaciones que se repiten varias veces pero que le hacen mucha gracia a la gente.

-Suele apostar por la comedia como género, ¿verdad? ¿No le interesan otro tipo de historias?

-Me gusta que el público se lo pase bien y, supongo, la prefiero por el momento personal que vivo. No quiero dramas. ¡Imagínate lo que debe ser todo el día removiendo sentimientos terroríficos! Además, la comedia nace del drama y, aunque esté menos reconocido, es más complicado hacer reír que llorar. El equilibrio está en no caer ni en lo tópico, ni en lo burdo.

-¿Cuál es el significado de Descalzos en el parque en su trayectoria?

-Es un paso importante dentro de esta etapa que me planteé cinco años atrás. El cine y la televisión los controlo y en teatro reconozco que, hasta ahora, he estado tropezando mucho con los muebles. Ya he dejado de sudar a chorros. Tenía miedo porque, si bien en el resto de campos había alcanzado cierto nivel, aquí no lo tenía tan claro. Era empezar de cero y debía exponerme a eso. El teatro es un baño para tu ego y me ha dado la oportunidad de reorientar mi carrera. Aquí tú eres quien lleva las riendas del espectáculo. ¿Imaginas qué supone tener a cuatrocientas personas pendientes de ti todo el rato?

-Debe ser excitante. Casi igual que rememorar un pasado brillante… ¿Qué queda de aquel Jorge Sanz que participaba en casi todos los grandes estrenos nacionales de la gran pantalla? ¿De qué manera contempla esa etapa?

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