El genio a ojos del biógrafo

  • El Museo Casa Natal de Málaga expone hasta el 8 de octubre fotografías, documentos y otros materiales inéditos que relatan la amistad entre el poeta Josep Palau i Fabre y Picasso

Le costó año y medio acercarse a Picasso, pero lo consiguió gracias a la intervención de su amigo Ferrán Cañameras. En junio de 1947, el poeta catalán Josep Palau i Fabre se presentó por primera vez delante del genio con la intención de estudiar su vida y su obra, reivindicar sus lugares fundamentales, los talleres en los que trabajó, las personas que le rodearon. Y aunque no fue hasta casi dos décadas más tarde (1962) cuando las visitas al pintor fueron asiduas, la historia entre ambos ya había comenzado. Esta relación entre el biógrafo y el mito, que se convirtió en confiada amistad, generó documentos, fotografías y materiales que atesora la Fundació Palau de Caldes d'Estrac y que ahora se muestran por primera vez en el centenario del nacimiento del poeta. Y la coherencia cronológica ha hecho de Málaga y del Museo Casa Natal el punto de partida de esta exposición que reúne más de un centenar de piezas del archivo personal de Palau.

"Palau llega a ser un poeta catalán importante de la segunda mitad del siglo XX pero es conocido internacionalmente por el estudio que hace de Pablo Picasso, es uno de sus biógrafos más reconocidos", explica María Choya, directora de la Fundació Palau de Caldes d'Estrac. Con una beca del gobierno francés, el escritor se marchó a París en su "autoexilio" en busca de Picasso y éste "llegó a tener confianza en Palau, no sólo porque ve que quiere hacer un estudio real de su vida y de su obra, porque entiende que sus preguntas son para dar a conocer mejor su trabajo, sino que también le deja hacer expertizajes de obra", comenta Choya y subraya que "Palau hace un recorrido de los lugares picassianos, es un gran reivindicador del Picasso catalán, no sólo en Barcelona, sino también en Gósol, Cadaqués y Horta de Sant Joan".

Además de dedicatorias y dibujos nunca antes expuestos se muestra un pequeño óleo de 1888

Víctor Fernández es el comisario de la muestra que se podrá visitar hasta el 8 de octubre en Málaga -y del 19 de octubre al 14 de enero en la Fundació Palau-. Relata que este material se encuentra en el archivo y puede ser objeto de estudio para los investigadores, pero nunca antes se había expuesto. "La ordenación de la muestra la ha hecho el propio Picasso, que le escribió un día a Palau una especie de mapa de recorrido con los escenarios fundamentales en su vida", afirma el comisario. De ahí que las primeras fotografías de Palau mira a Picasso, tras el autorretrato del propio poeta fotografiado en el espejo, sea la Casa Natal y la plaza de la Constitución, donde se encontraba la Escuela de Bellas Artes.

De estos primeros años destaca un pequeño cuadro, Vista del puerto de Málaga, considerada como el primer óleo del pintor malagueño, fechado en torno a 1888, cuando tenía 7 años. La pieza corresponde a una colección particular de París. "Lo que sí es procedente del archivo y es la primera vez que se expone es el certificado que hace el propio Picasso para Palau de esta pieza: "Sí esto es mío" escribió", detalla el comisario. No sería ni la primera ni la última vez que Palau aprovechase sus visitas para que el propio pintor autentificara obras atribuidas. "A Picasso le encantaba eso y a veces le ponía esto es falso, esto es mío o muy mío", destaca Víctor Fernández que muestra cómo un retrato difundido por la revista La Gaceta Ilustrada como autorretrato de Picasso tiene manuscrita la aclaración del propio pintor. "Este retrato no está hecho por mí, si no por mi condiscípulo Rius en la Escuela de la Lonja".

En Barcelona Palau tuvo mucho interés en fijar dónde estuvo el primer taller que tuvo Picasso en su vida. "Son las únicas fotos que existen, ahora es un hotel, ya no hay nada", comenta Víctor Fernández. El biógrafo también se interesó mucho por el taller de Bateau-Lavoir en París, donde Picasso pintó las Señoritas de Avignon. "Palau le pregunta cómo era el taller por dentro y Picasso le dibuja un esquema, son dibujos inéditos que no se había expuesto jamás", afirma el comisario y subraya que "Palau lo conservaba todo, todo". Por eso también se pueden ver los sobres de los revelados de las fotografías, los tiques de los viajes, las guías... "Entre sus papeles hemos encontrado un Picasso hecho por Palau", dice el comisario. Y en los libros también hay un retrato de Palau hecho por Picasso.

"La mirada de Palau es la del biógrafo pero también tiene un componente de fan, sabe que está delante del mito. Hay un frasco que contiene arena que dice que ha pisado Picasso, tiene un punto fetichista", comenta Fernández. También cuenta que el día en el que se conocieron el pintor le dedicó un libro. Veinte años después le dice que sigue conservando aquellos trazos, que no ha vendido la pieza, que la guarda de forma incondicional y Picasso le hace otra al dorso. "Y ahora vuelve a traérmelo dentro de veinte años más", le dijo. Pero ya no le dio la vida para tanto.

La muestra concluye con los trabajos que realizaron los artistas Antoni Tàpies, Luis Gordillo, Antonio Llena, Antoni Muntadas, Carlos Pazos, Perejaume y Joan Fontcuberta a partir de la fotografía tomada por el poeta al pintor malagueño, en esa que posa junto a Jacqueline en Mougins en 1964.

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