Una comedia con gracia

Cuando escribo estas líneas sigue en cartel una de las comedias que últimamente nos han hecho más gracia. Me refiero a Ex, que es precisamente una película italiana, nacionalidad que a más de no ser frecuente en nuestras carteleras comerciales a nivel nacional y mucho menos local, se ha mantenido en la programación mucho más de lo esperado desde su estreno el pasado 24 de julio. Precisamente en una época en que no falta el género en nuestras salas, cuando vemos títulos como Hollywood para principiantes, Sex drive, Mi vida en ruinas y Bruno, a los que podríamos añadir algunos de dibujos animados que funcionan en esa misma clave, todas ellas de procedencia estadounidense, Ex, es una excepción cuyo humor nos resulta más cercano y casi familiar.

Fausto Brizzi su director, desconocido en España pese a los éxitos en Italia de sus películas Notte prima degli (2006) y Notte prima degli esame oggi (2007), secuela de la anterior, inéditas en nuestro país, sigue inspirándose en asuntos cotidianos protagonizadas por personajes conocidos a quienes identificamos perfectamente en sus actitudes habituales. Con la fórmula tan recurrente en estos casos como las historias cruzadas, tenemos los evidentes estereotipos que nos resultan del todo inmediatos. Ello nos explica que el público italiano haya acogido Ex de la manera más positivamente favorable alcanzando más de doce millones de euros las cifras de recaudación que hablan por sí mismas del éxito alcanzado.

Así se configuran media docena de relaciones sentimentales donde se desarrollan diversas historias con tono a veces un tanto corrosivo, tal vez ácido, al menos agridulces, incluso melodramáticas, pero también ligeras, frívolas, con encuentros y desencuentros amorosos, deserciones, abandonos y hasta segundas oportunidades. Todo ello de carácter muy latino, muy mediterráneo si me aprietan. En suma, esa clásica comedia que tantas veces nos llegó de la Italia de siempre con guiños muy característicos, con un tono acidulado y por lo general muy socarrón, con unas características que nos alejan de la película de sketches tan habitual en la cinematografía italiana en estos casos.

Con todas sus lagunas o carencias narrativas, su sobrecarga a veces de sal gorda, sus inevitables dosis de sexo y sus aires de vodevil, Fausto Brizzi, conjuga los distintos grados del desamor, del amargo trance de la separación o de los que ya se han separado, los "ex", en suma, que dan título a la película. Así la joven pareja a la que separa el trabajo, el matrimonio que ya no funciona y falta la comunicación, el de aquel que a pesar de todo sigue amando a su pareja, los esposos que se separan por incompatibilidad de caracteres, los novios que ven con escepticismo su futuro… Una serie de retratos sentimentales que se suceden a lo largo del relato y dejan un regusto divertido, jocoso al que no faltan contrapuntos un tanto amargos y en muchas ocasiones agridulces, que nos recuerdan las mejores páginas de la filmografía italiana en manos de maestros inolvidables.

Algunos podrían pensar que son demasiadas cuerdas para un violín, si recordamos aquella deliciosa película de Fausto Tozzi, otro memorable artífice de la comedia cinematográfica italiana. O que tal vez esos retratos que nos brinda Fausto Brizzi no estén tan perfilados o tan redondeados como a veces quisiéramos, pero quedan como apuntes muy significativos, si bien hay pasajes que resultan muy reveladores sobre los propósitos del realizador y con un sentido humorístico muy notable y muy propio de la ironía italiana como es la historia de Claudia Gerini cuando el cura que la va a casar resulta ser el gran amor de su vida y que tomó los hábitos cuando ella lo abandonó o aquel otro en que el marido infiel descubre que la mujer irremisiblemente perdida y que ya no puede recuperar es la que verdaderamente ama. Es evidente que no todas las historias alcanzan el mismo nivel, pero tanto éstas como sus protagonistas registran una proporción tanto en los aspectos más divertidos como en los más ingratos. Uno agradece esta visión de muchos de esos casos que son reflejo de la realidad y que como en el tinglado de la antigua farsa, que es la propia vida, abundan en situaciones como los que esta película nos presenta. Con ese inconfundible estilo italiano vitalista y agudo. En suma una comedia con gracia que ya es bastante.

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