Crítica de Cinefilasiete

Vuelve 'La niña de tus ojos'

Penélope Cruz vuelve a encarnar a la entrañable Macarena Granada. Penélope Cruz vuelve a encarnar a la entrañable Macarena Granada.

Penélope Cruz vuelve a encarnar a la entrañable Macarena Granada.

'la reina de españa'HHHHH

Multicines La Dehesa Islantilla, Cines Aqualon Puerto Huelva, Cinevip Lepe, Al Andalus Punta Umbría y Cines Artesiete Holea.- Producción: España, 2016.- T.O.:La reina de España.- Duración: 128 minutos.- Dirección y guión: Fernando Trueba.- Fotografía: José Luis Alcaine.- Música: Zbigniew Preisner.-- Intérpretes: Penélope Cruz, Antonio Resines, Neus Asensi, Javier Cámara, Jorge Sanz, Rosa María Sardá, Chino Darin, Santiago Segura, Ana Belén, Ramón Barea, Mandy Patinkin y Jesús Bonilla.

Fernando Trueba que, tras recoger el Premio Nacional de Cinematografía, declaró públicamente "Ni cinco minutos de mi vida me he sentido español", lo que, si no recuerdo mal, no ha rectificado - sólo ha dicho que se interpretaron mal sus palabras- , nos presenta aquí dieciocho años después en una especie de nostálgica reaparición una evocativa secuela de La niña de tus ojos (1998). Y es bien evidente a lo largo y a lo ancho de esta película - demasiado larga- el intenso grado de nostalgia que se aprecia en ella. Un regusto muy personal e íntimo en esa vuelta a un tema que le valió singulares éxitos en la taquilla y en la crítica además de notables galardones. Pero el tiempo no pasa en vano y su pátina se ha dejado sentir en el acento que no tiene ni el mismo brío ni la misma sencilla naturalidad ni sus personajes idéntico ánimo y destreza. Si bien la interpretación es excelente.

Penélope Cruz, encarna a Macarena Granada, una rutilante estrella nacida en España y triunfadora en el cine estadounidense (nunca escribo americano por no ignorar a los que lo son de muchas otras nacionalidades), vuelve a su país de origen. Corren los años cincuenta y se dispone a protagonizar una gran producción de Hollywood en estudios y escenarios españoles. Encarnará a Isabel la Católica, La Reina de España. Cuando se entera de la noticia Blas Fontiveros, que estaba fuera de España desde hace dieciocho años cuando dirigiera a la actriz en Berlín, La niña de tus ojos, decide regresar para reencontrarse con sus viejos amigos del cine. Pero su encuentro provocará una serie de acontecimientos que pondrán en aprietos el rodaje de la película, ya de por sí caótico con una protagonista que no entiende a su personaje, un guionista también en la inopia y un director, remedo grotesco de John Ford, nada menos, que sólo despierta fugazmente de su sopor etílico para decir Action!. Y a veces ni eso. .

La película no ha tenido la acogida que sus artífices esperaban y el fracaso se atribuye a aquella funesta frase de Fernando Trueba, imputándose a una represalia o boicot por parte de muchos posibles espectadores, que no perdonan al director aquel desliz. Dejemos a un lado al autor y analicemos su obra que es lo que como crítico nos interesa. Inscribiéndose en ese tipo de comedia española que el realizador ha cultivado con éxito, como probó en el precedente de este films La niña de tus ojos (1998), la fórmula argumental del cine en el cine, que tanto ha tentado a muchos directores, le sirve a Trueba para emprender una visión entre crítica, irónica y mordaz de aquellos rodajes en los que muchos actores, actrices, decoradores y técnicos españoles, grandes profesionales, aceptaban roles secundarios, a veces de singular importancia y relieve, en aquellas realizaciones millonarias que aquí abarataban considerablemente sus costes.

Lo que resulta al parecer inevitable es la aparición de esos lugares comunes de la filmografía de Trueba, como de otros directores españoles, y que ninguno acaba de exorcizar: los espectros maniqueos omnipresentes en nuestro cine, que se manosean y esgrimen entre los de un lado y el otro. Tampoco faltan aquí ciertos rasgos sentimentales, melodramáticos y hasta melancólicos, las alusiones y tópicos sobre la situación social, política y económica de la época, hay pasajes más divertidos que otros y ciertas inevitables secuencias que propenden a la caricatura. La llegada de Franco al rodaje con su guardia mora es de falla berlanguiana. Tanto como la reina de España cantando Granada, de Agustín Lara, en inglés frente a los muros de la ciudad nazarí. Entre otras grotescas situaciones.

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