Fila siete

Solidaridad

Multicines Al Andalus Punta Umbría.- Producción: España, 2011.- T.O.: 'Canción de Katmandú'.- Duración: 104 minutos.- Dirección: Iciar Bollaín.- Guión: Iciar Bollaín con la colaboración de Paul Laverty.- Fotografía: Antonio Riestra.- Música: Pascal Gaigne.- Montaje: Nacho Ruiz Capillas.- Intérpretes: Verónica Echegui, Sumyata Battari, Norbu Tsering Gurung

La acción de esta película transcurre en dos escenarios distintos: Katmandú, la capital, la urbe más poblada de Nepal, con una gran atracción turística, y Mustang uno de los lugares más bellos de este país asiático, el más lejano reino tibetano perdido en el Himalaya. En estos parajes rodó esta película Iciar Bollaín, una vez más dedicada a un cine de compromiso social y solidario. Una cinematografía que a nadie se le oculta ofrece grandes dificultades y que no siempre obedece a un equilibrio entre lo ético y lo estético. Era un valor que siempre le habíamos reconocido a la directora madrileña, si recuerdan nuestros lectores con respecto a su película anterior, También la lluvia (2010), merecedora de trece nominaciones en la 25 edición de los Premios Goya, en la que sólo consiguió tres galardones.

La película que hoy nos ocupa tiene como protagonista a Laia, una joven española que se ha trasladado a Katmandú para ejercer como voluntaria en una escuela local. Se verá sorprendida por una extrema pobreza y unas perspectivas verdaderamente desconsoladoras para el desempeño de su trabajo. Para evitar ser expulsada del país se ve obligada a contraer un matrimonio de conveniencia con uno de sus colaboradores, Tshiring, con lo que legaliza su situación. Ello le permitirá desarrollar un ambicioso trabajo en un proceso pedagógico en los barrios de la populosa capital. Viendo que no puede hacerlo sola, un día descubre que el marido del que no estaba enamorada, es digno de su amor. Con su colaboración y la de su amiga, la maestra Sharmila, emprenderá un viaje que le permitirá conocer el Nepal más profundo y también su propia personalidad.

Iciar Bollaín, en colaboración con su guionista habitual, Paul Laverty, ha basado su película en la propia experiencia personal de la profesora catalana Victoria Subirana, más conocida como Vicky Sherpa, que lo dejó todo para enseñar a los niños de Katmandú, con lo cual estamos ante un retrato biográfico basado en hechos reales. Es evidente que la realizadora se ha sentido cautivada por la realidad del Nepal y sus gentes, de aquí que no nos pueda extrañar que la primera parte de la película nos parezca un documental con buenas dosis de cierto dramatismo, más la consiguiente carga denunciadora y el reflejo de la precaria situación que viven aquellos ciudadanos.

Todo ese desarrollo narrativo, aparte de una subjetividad evidente y de la excesiva extensión de su exposición, no está exento de un relato muy retórico, provisto de un tono maniqueo que le resta mérito a su denuncia. Cuando de verdad empieza la historia que nos interesa, la película está demasiado avanzada y la sobrecarga recibida se hace notar. El tributo al exotismo y al desolador color local parece excesivo y aunque Verónica Echegui consiga darle verosimilitud y convicción a su personaje y entendamos la fuerza de la pedagogía como fundamento del desarrollo cívico y solidario, la película acaba por sucumbir.

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