Reflexiones de un bufón triste

  • El sevillano Álvaro Fernández produce el corto 'Life is no joke', una historia sobre un bufón que ha perdido su capacidad de reír dirigida por el israelí Yair Shvartz

¿Y si tu vida dependiera de hacer reír a los demás? Sin duda, una cruda situación, más aún si eres el bufón encargado de distraer a un monarca de la época medieval y ya no eres capaz de encontrarle la gracia a la vida. Esto es lo que presenta Life is no joke, un cortometraje en clave de comedia negra escrito y dirigido por el israelí Yair Shvartz, cuyo anterior trabajo, Bert's plan, fue galardonado con el Premio Van Gogh en el Festival de Cine de Amsterdam y el Golden Eagle, distinción que comparten directores como Steven Spielberg, Martin Scorsese o Robert Zemeckis cuando empezaron en el mundo del cine.

Producido por el sevillano afincado en Los Ángeles Álvaro Fernández, este corto cuenta la historia de Erwin, un bufón que está a punto de realizar la actuación más importante de su vida ante su alteza. Pero en su reino, una mala actuación le puede costar la vida al comediante que, justo antes de enfrentarse a su actuación final, sufre una crisis existencial: de repente es incapaz encontrarle la gracia a nada y medita morir intentando ser gracioso o suicidarse con su veneno de emergencia.

De unos 10 minutos de duración, el corto se rodó en el Castello di Amorosa, en el área rural de Napa Valley, California, un castillo de 12.000 metros cuadrados inspirado en los castelli del siglo XII de la Toscana italiana y cuya construcción duró más de 20 años. Además, está rodado en 35mm, pues su director afirma que "esta localización y esta historia merecen el irresistible poder emocional que transmite el celuloide". "Para recrear lo mejor posible la sensación de estar en un castillo medieval del siglo XIV", añade Shvartz, "decidimos usar tan poca luz eléctrica como nos fuera posible, utilizando luz de velas y antorchas para la iluminación principal, lo que junto al uso de la película de 35mm produce una estética dorada en referencia al trabajo en Barry Lyndon de Stanley Kubrick y John Alcott".

Protagonizado por el actor de comedia británico Napoleón Ryan y la ganadora de un Emmy en 2006 Maile Flanagan, el proyecto cuenta también en su equipo con renombrados profesionales del sector como Stephanie J. Gordon (House, Yo soy Sam) como diseñadora de producción, Mikael Sharafyan como diseñador de vestuario, Dror Mohar (Malditos bastardos, Salvajes) a cargo del sonido y Jerimiah Morey (Transformers, Piratas del Caribe) como colorista.

Life is no joke es sólo el principio. Finalizada ya su fase de posproducción, sus responsables tienen previsto enviar su cinta a los festivales internacionales más prestigiosos, como Sundance, Cannes, Berlín o Tribeca, pues su meta es que les sirva para conseguir la financiación necesaria para un próximo largometraje cuyo rodaje está previsto que comience el próximo año.

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