ARTE por María Pérez Mateo

Museo, nueva dirección

Desde que encontrara uno de mis artículos de Huelva Información fotocopiado sin pudor como guía de una exposición temporal en el Museo, no he vuelto a escribir mucho más de este espacio de reflexión y conocimiento. No por rabieta de crítica mimada (eso es lo que mi director de periódico debería, mimarme, untarme en lisonjas y dádivas), no por dejar de percibir honorarios por copyright de una Junta hasta la muerte (como la Legión), no por… nada (usease, lo que hace la Junta de nuestros amores por los que no son del yugo, perdón, del puño y la rosa). Sencillamente porque no me ha dado la gana (respuesta propia de los balillas de Susyin the sky with 'Díaz'monds).

Que nadie dude de mis afectos. Me encantaría escribir sobre los hijos de las devotas y lombas majestades charadriiformes, comúnmente gaviotas. Pero no puedo, pues como no hacen nada de nada en materia cultural es complicado, muy complicado, la reflexión. ¡Ea! Tranquila me quedao.

Como hasta final de octubre todo es verano y el verano y sus coletazos dan para todo, he decidido retomar uno de mis lugares expositivos preferidos de Huelva: su Museo. Hace unos días, casi tres meses, sábado de estupor por culpa de la canícula y de los mosquitos zumbones, desayunaba con una buena noticia. "Un nuevo director para el museo". Pablo S. Guisande de Santamaría es el hombre. No lo conozco en persona, por sus méritos tampoco, pero las referencias que me llegan son envidiables. Alto, guapo, atlético, joven, preparado, aseado, dialogante, saludable y, qué le vamos a hacer, entregado por vía ¿directa? y/o indirecta a la causa. La causa no es casual, aunque sí un poco moda Casual. Los que zahieren con eso de la afiliación al partido único son especuladores judeo-masónicos. Ere que Ere los gurruminos. No puedo entender aún, después de casi 40 años, cómo se puede acusar a una causa de monolítica y sectaria cuando es Junta para todos y para todas… Los suyos y suyas, claro. ¡¡Arriba Andalucía y la Humanidad, Ar!!

Pero una, como ya he dicho en alguna ocasión, viajada y revolcada en las letras, le propone con todo cariño al nuevo inquilino de Alameda Sundheim, 13 colaboración y amistad. En su carta de bienvenida, el joven director nos espeta a todos y todas que, "siendo realistas con las circunstancias económicas y de escasez de medios tanto materiales como humanos, el Museo de Huelva aspira a ser un modelo de gestión del patrimonio eficaz y eficiente con unos valores orientados a la identificación de la sociedad con los bienes culturales que les pertenecen, accesible para todas las personas, tanto presencial como virtualmente en internet, con una imagen reconocida por los ciudadanos y compartida con ellos".

Estoy totalmente de acuerdo, pero para ello hay que desnudarse y vestirse como Dios manda, no sólo con una chaqueta (¿lo entiende el lector, no sólo el cuñaooo?). Vestirse y trabajar sin tapujos, sin remilgos de poltrona, sin "rigidez académica" y dictámenes de Naranjos, Puerto y Canales (¿lo entiende, Ezú… del Gran Poder?). Lo único que le pido, por su continuidad, por el bien del museo, es que tenga cuidado y, haga lo que haga, no espante el espíritu misericordioso y docto de algún que otro jefe suyo de antaño u hogaño, delegados en el territorio del movimiento de la cultura. Cómo las gastan como camines fuera del catecismo oficial. ¡¡A galeras!! Haga las cosas bajo la luz de su conocimiento, de su experiencia. Y seguro que todos ganaremos.

En estos tres meses le he seguido. Y cada día le admiro más. Estoy con usted a pie juntillas. Sabe lo que dice y creo que sabe lo que quiere hacer. Ahora bien, no es bueno salir mucho en los medios de comunicación. No sólo se puede quemar, peor, puede enfurecer a aquellos o aquellas que no saben hablar y menos gestionar la cultura. Sí, esos que tanto abundan en la política por obra y gracias de distribuidores de lisonjas. Qué pena, y en el paro miles de andaluces tan preparados.

No soy nadie para aconsejar y, hasta el momento, no he parado de darle consejos. Pero no me resisto a lanzarle algunas ideas, por locas que parezcan. A vuela pluma, ideas tan viejas como yo. Fundamental, querido Pablo, abra el museo sin miedo, con esa felicidad y facilidad que los yanquis, por ejemplo, imprimen a sus acciones para patrocinar la cultura, prestando instalaciones y obras. Mira por dónde, en Italia, el lugar donde la cultura brota a lo largo de la historia con bravura gracias a sus tres estados (civil, eclesiástico y mafia), están haciendo una política de alquiler digna de elogio para que sigamos admirando más lo que tienen y lo que han de tener mañana. Los florentinos, a través de la superintendencia, prestan monumentos, museos, obras… con el fin de sanear las arcas, desacralizar las obras y democratizar el derecho al disfrute. Todo por una causa, tener más presupuesto para hacerse más y mejor.

Querido nuevo director, perdone que esta modesta crítica, sin más estudio que el (mal)tratado de la vida, le proponga algunas emociones en dos pinceladas que pueden ser cinco. Comencemos por el jardín. Haga la competencia a La Casona. Cubra el espacio a modo de chilau para eventos varios. Seguro, y segura, aunque esto también estoy segura que jamás habrá ocurrido, que los inquilinos de Naranjo, Puerto y Canales la podrán utilizar para disquisiciones estratégicas. Alquile para sesión de fotos o ágapes exclusivos las Salas de Arqueología. Usted se une en santo matrimonio, qué mejor fotografía que posar con una cabeza romana o probarse algún que otro abalorio tartésico. Digo boda, y digo comuniones, puestas de largos, fiesta fin de carrera, jura de bandera, confirmaciones, toma de posesiones… Hasta reunión de Naranjo, Puerto y Canales.

Más alquileres. Sí, como el que arrienda un vídeo o compra dos pizzas cuatro estaciones sin peperoni y salsiccia. Pero con seguridad, ¿ehhh?, con seguridad. Que quiere una despedida de soltero o un sex party súper híper mega loco. Le recomiendo un par de contundentes ídolos cilindros. O los llamados placas, que también se le pueden sacar su jugo con ese bajo relieve sinuoso. No le río las gracias si su imaginación juega con un elemento de proporciones ciclópeas que adumbra su pesar en el jardín, podría acabar con ciertos dolores genitales rumbo al Juan Ramón. Que quiere presentar algo deportivo o cinematográfico, pues la noria romana o el David Niven esquiador que el sobrevalorado Vázquez Díaz escenificó en su hijo. Que es una propuesta ecologista, lo mejor es una pieza, que no sé si aún está, de un holandés errante de nombre rarísimo o los paisajitos de Carlos de Haes. Que usted es capillita y celebra un vía crucis, allí hay vírgenes y vírgenos de todas las tallas. Y cuando digo todas las tallas son todas las tallas.

Bromas aparte, que no son tantas ni tan candongueras, "suerte joven Arrio", como diría un pasaje de Ben Hur. Quiera que la libertad de acción le deje actuar. Confío en usted, mucho, y a usted me entrego. La cultura se hace desde el conocimiento de uno, y convencida que lo tiene, jamás desde el dictamen unilateral de aquellos que sólo creen en lo que no creen los otros.

Está dando grandes pasos por ser diferente. Y eso es un lujo. Espero que nadie le corte los pasos. Como tantas veces he escrito, acuda al Museo. Ahora, más que nunca. Suerte y salud.

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