Muere Israel 'Cachao' López, una leyenda de la música cubana

  • El músico ha fallecido a los 89 años en un hospital de Miami debido a una enfermedad renal. Cachao se convirtió en una leyenda de la música cubana con su magistral manejo del bajo.

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Cachao, también apodado El rey del mambo, nació en La Habana, en 1918. Descendiente de españoles e hijo de profesores de contrabajo, comenzó en la música a los 8 años como percusionista de bongos en el conjunto Bella Mar, al tiempo que tomaba clases de piano y bajo e iba a la escuela.

Tras ser amenizador musical de las películas mudas en el teatro Carral, de Guanabacoa, con 12 años ingresó como contrabajo en la Orquesta Filarmónica de La Habana. Allí ya estaban su hermano mayor, Orestes, y su padre.

Desde ese momento, su vida se rodeó de música clásica y popular. Por la tarde, tocaba los clásicos y por la noche, fuera de la sinfónica, sones participando en las populares descargas (‘jam sessions’).

Con la sinfónica estuvo los siguientes 30 años. Conoció a insignes directores como a brillantes instrumentistas. Sin embargo, nunca se alejará de su gran pasión, la música popular: guaguancós, guarachas, rumbas, etc.

En 1937, junto con su hermano Orestes inventó el mambo sobre una variación del ritmo del danzón. El mambo, que en dialecto locumí quiere decir historia, se convertiría en una de las señas musicales cubana.

Más tarde, en la década de los 50 el músico Dámaso Pérez Prado lo popularizaría internacionalmente.

En 1962 abandonó Cuba, tras la instauración del régimen de Castro. Su primer destino sería España, donde tocó en cabarets y salas de fiesta pero como otros cubanos, no tardó en trasladarse a Estados Unidos.

Vivió en Nueva York y en 1970 recaló en Las Vegas donde permaneció alrededor de 8 años, logrando cierta fama. Finalmente, en 1978 fijó su residencia en Miami, donde estaba más cerca de sus compatriotas.

Desde casi el anonimato comenzó de nuevo a ganarse la vida. Fue pianista de ‘night club’, tocó en fiestas y acompañó a cantantes. Entró en la Sinfónica de Miami e interpretó zarzuelas y óperas mientras en su tiempo libre continuó interviniendo en las célebres descargas.

A principios de la década de los 90, el actor de origen cubano Andy García le redescubrió para el gran público gracias a su documental ‘Cachao, como su ritmo no hay dos’ (1993). Hasta ese momento, tras más 50 años de profesión, no era más que un brillante músico de alquiler, afamado pero no famoso.

En marzo de 1995, el mundo de la música reconoció su trabajo y le premió con un Grammy al mejor disco latino por su ‘Master Sessions’, el primero de una trilogía sobre su carrera. Su segundo Grammy lo obtuvo por el disco ‘¡Ahora si!’ en 2005.

Cachao intervino en la composición de al menos 3.000 canciones. Su producción es hoy referente obligado para conocer la historia reciente de la salsa. En su haber constan joyas como ‘Cachao y su ritmo caliente’, ‘Camina Juan Pescao’, ‘Jam Session with feeling’ o ‘Descargas cubanas’.

Colaborador y compañero de personajes de la talla de Paquito D'Rivera, Pérez Prado, Néstor Torres o Nelson González, su contrabajo está incluido, por ejemplo, en ‘Mi tierra’, el millonario disco de Gloria Stefan, y en la película ‘Two much’, de Fernando Trueba.

En abril de 2006 actuó en Miami en el auditorio James Knight Center ante 5.000 personas junto a otras leyendas de la música cubana como el trombonista Generoso Jiménez y al trompetista Alfredo ‘Chocolate’ Almenteros en un concierto organizado por Andy García.

En octubre de 2007 recibió el Premio Fama por su trayectoria y contribución a la música latina que otorga la revista estadounidense Fama.

Hace cinco años, en una entrevista, al ser preguntado por cómo quería ser recordado, Cachao no vaciló al contestar: "Como un músico preocupado siempre por mantener las raíces de la música cubana".

Su último trabajo lo firmó con Gloria y Emilio Estefan en el álbum de la cantante, ‘90 millas’.

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