Juliette Binoche pone un brillante cierre a la competición

Juliette Binoche puso ayer un brillante cierre a la competición en el Festival de Cannes con Sils María, la película escrita y dirigida por el francés Olivier Assayas. Y fue Binoche, siempre deslumbrante, la que tuvo la idea de hacer esta película. Estaba de vacaciones, contó, y pensé que sería bueno hacer una película sobre tres mujeres y que estuviera dividida en tres partes. Al pensar en quién podría escribirla, pensé en Assayas.

Necesité dos años para desarrollarla, agregó el realizador que compone en este aplaudido trabajo casi una pieza teatral con los Alpes como el escenario.

Sils Maria se centra en una actriz (Binoche) que ya ha superado los 40 y a la que le ofrecen hacer la misma obra teatral que la lanzó al estrellato con una polémica y mediática actriz emergente (Chloë Grace Moretz).

A lo largo del metraje salen a la luz sus inseguridades y su vulnerabilidad, sobre todo a través de su estrecha relación con su asistente personal (una sorprendente Kristen Stewart).

La cinta, que evoca clásicos como All About Eve, de Joseph L. Mankiewicz, pero también Persona, de Ingmar Bergman, está ambientada en un rincón de los Alpes suizos que se convierte en escenario y personaje a la vez de la historia. Binoche, un icono de belleza y sofisticación, aparece apenas maquillada y haciendo visibles sus arrugas (algo prácticamente tabú en Hollywood) y brinda un duelo interpretativo con Stewart (ausente en Cannes), que ofrece la que tal vez haya sido su mejor aparición en la gran pantalla hasta la fecha.

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