Espejo, espejito, ¿quién es la más bella madrastra?

  • Julia Roberts, Charlize Theron y Maribel Verdú se disputan un mismo trono

Julia Roberts, Charlize Theron y Maribel Verdú se convierten en la misma madrastra de Blancanieves, pero en tres películas distintas, para mirarse en el espejo del público y preguntarle cuál de ellas es la mejor, una situación que no es única en la historia del cine.

El duelo de divas es considerable, pero cada una ha elegido un camino distinto para la seducción de la audiencia. El más rápido ha sido el de Julia Roberts, quien había hecho una madrastra más suave en Quédate a mi lado y que convierte el cuento de los hermanos Grimm en una comedia bufa a su mayor gloria, con una estética kitsch que se estrena el próximo fin de semana en España y el último de marzo en Estados Unidos.

En verano, Charlize Theron apostará en Blancanieves y la leyenda del cazador por la acción medieval con toques de terror gótico, con ayuda del sex symbol Chris Hemsworth interpretando ese personaje casi episódico que tenía que ejecutar a la princesa denostada, a quien da vida Kristen Stewart.

Y, ya en España, Maribel Verdú va unos años más atrás que la adaptación más célebre de este cuento -la de Walt Disney, de 1937- y se envuelve en una estética expresionista en la película muda de Paul Berger, que todavía no tiene fecha de estreno.

Esta competición o coincidencia recuerda otros casos de actores o actrices que representaron el mismo papel en películas casi simultáneas. Quizá el duelo más recordado sea el que vivieron Stephen Frears y Milos Forman, quienes tuvieron a la vez el impulso de adaptar la novela de Choderlos de Laclos Las amistades peligrosas. La ganadora en popularidad fue la de Frears, que respetó el título de la novela en su adaptación al cine, llegó antes a las pantallas y sedujo también a los Oscar, mientras que la segunda, Valmont, se convirtió en la favorita de la crítica.

Lo mismo sucedió cuando Hollywood emprendió dos proyectos paralelos sobre Truman Capote entre 2005 y 2006. Philip Seymour Hoffman se llevó el Oscar por meterse en la piel del escritor de A sangre fría en la cinta "Capote", pero las loas las merecía igualmente Toby Jones, aunque su filme, Historia de un crimen, era objetivamente peor.

Muchos años antes, en 1938, cuando David O'Selznick estaba levantando la película más mastodóntica hasta entonces, Lo que el viento se llevó, la Warner rodó Jezabel, un drama sureño equivalente que dio el primer claquetazo más tarde pero se estrenó antes. Tanto Bette Davis como Vivien Leigh, las actrices encargadas de interpretar a las caprichosas heroínas, se llevaron el Oscar en 1938 y 1939, respectivamente, así que la partida quedó en tablas.

En España, dos proyectos cinematográficos alrededor de la figura del pintor Francisco de Goya compartieron también calendario: mientras Bigas Luna convertía al cubano Jorge Perugorría en un improbable aragonés en Volaverunt, Carlos Saura daba a Paco Rabal su único premio Goya por interpretar al pintor en sus últimos años -José Coronado lo hacía en sus años jóvenes- en Goya en Burdeos.

En la versión de Luna, la duquesa de Alba fue Aitana Sánchez Gijón, mientras que, en la de Saura, Maribel Verdú se encargó de posar para el cuadro de La maja desnuda.

Como Verdú, Kevin Costner también se vio interpretando dos personajes repetidos en el tiempo: fue un Robin Hood en el cine casi a la vez que lo era Patrick Bergin en la televisión, y se metió en el legendario duelo de O.K Corral en Wyatt Earp a la vez que Kurt Russell lo hacía en Tombstone.

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