"Encuentro inspiración en el análisis de las cosas que me duelen, es una autoterapia"

  • El escenario del polideportivo Antonio Gil Hernández de Punta Umbría recibe esta noche, a partir de las 22.00 horas, a uno de los grupos de culto para los amantes del flamenco del siglo XXI

Hablar de Elbicho es hacerlo de Miguel Campello, con todo lo que conlleva la singularidad de su voz flamenca de Elche (Alicante) y su espíritu, siempre libre, como las letras de sus canciones. Dicen que su bisabuela era cantaora. A alguien tenía que salir el artista, ¿no?

-¿Cómo nace Elbicho VII, vuestro último trabajo discográfico?

-De un cúmulo de temas y de tener ganas de sacar otro disco. Como somos los mismos que somos y los mismos que estamos, pues pa'lante. Cada tema es una película, tiene un punto diferente. Hablar de cada trabajo es como hablar de los niños de uno, y éste tiene una misma energía que luego se convierte en un trabajo distinto.

-¿La discográfica impone mucho su criterio?

-Qué va, nos deja bastante libertad. Por eso podemos meter temas instrumentales de 15 minutos, por ejemplo. A lo mejor a Andy y Lucas no se lo permiten, pero a nosotros sí y eso es estupendo, porque se da valor a la parte de los músicos.

-¿Cómo el sonido creado por dos madrileños y cinco alicantinos puede sonar tan andaluz?

-Pues porque esta España nuestra es muy flamenca. Yo me he criado en Elche, rodeado de gitanos y ellos llevan el flamenco en vena. Es nuestra forma de expresar.

-Usted es el artífice de las letras. ¿Dónde encuentra la inspiración?

-En el análisis de las cosas que me duelen. Es una autoterapia. Aunque a menudo también me sale la escritura automática y luego se retoca; nunca hacemos nada porque sí. Me inspiran las mismas cosas que a todo el mundo. Estamos todos en la misma bola que da vueltas y los sentimientos son los mismos para mí que para ti.

-¿De qué fuentes bebe Elbicho?

-Me gusta escuchar a Camarón, a Triana... Lo mismo que ha oído toda la vida mi familia.

-¿Cómo definiría su música?

-Como una música hecha con mucho cariño y mucho curro. Aunque no lo parezca, somos muy trabajadores (risas).

-Elbicho empezó tocando en la calle.

-Efectivamente. Tocábamos porque nos gustaba y la gente no te deja actuar en sus locales si no los llenas. La experiencia fue magnífica, siempre la recordaré con cariño. Venía la Policía a preguntarnos "¿qué hacéis aquí?", la gente se acercaba a preguntar el nombre de un tema o de otro... Era estupendo.

-Creo que ya está trabajando en el próximo trabajo.

-Claro, tenemos cositas hechas por ahí. Además, el 7 de julio se publica un DVD, De imaginar, con el concierto que dimos en el Palacio de Congresos de Madrid. Es un espectáculo que no hay que perderse.

-¿Hay algún escenario que todavía se le resista y le gustaría pisar?

-Las Ventas, por ejemplo. Aunque no sabemos si se va a llenar. Si se queda a la mitad, nos vamos a otro lado, o sacamos a un toro para que abra hueco (risas varias). Aunque el Palacio de Congresos también era un sitio emblemático y llenamos dos días. Igual, de repente, llenamos Las Ventas una semana.

-¿Por qué no?

-¿Te imaginas? Acabaríamos todos fatal (risas). Una semana y me retiro.

-¿Qué se va a encontrar la gente que acuda esta noche al concierto de Punta Umbría? ¿Cómo es Elbicho en pleno directo?

-No lo sé, nunca lo he visto (bromea). Tocamos casi todo el repertorio. El concierto dura unas dos horas y media, aunque al final te lías y pueden ser tres horas y media. Entonces te das cuenta de que la gente se está durmiendo, el del polideportivo se cabrea y quiere echarte porque hay que cerrar las calles..., en fin.

-¿Prefiere tocar en vivo o el estudio?

-Cada cosa tiene su historia. En el estudio tienes la tranquilidad de sopesar las cosas que luego vas a ofrecer en un directo.

-¿Y qué espera del público onubense?

-Que llegue bien al recinto, que encuentre aparcamiento, y que se lo pase guay y al día siguiente recuerde el concierto como quiera.

-¿Cómo es Miguel Campello cuando baja del escenario?

-Me gusta tener tiempo para hacer las cosas que me gustan, como estar con mi hijo en casa o hacer una cabaña. Soy un poco hippy. Soy de todo, menos malo.

-¿Qué es lo que más le cabrea?

-La Tárrega en Telemadrid (risas), me cae fatal, o escuchar a alguien cantar desganado, y de esos hay muchos.

-¿Su canción favorita?

-Hijos del agobio, de Triana.

-¿Un sueño?

-Uno que tengo muy a menudo es la creación de un escondite dentro del propio sueño, por si algún día tengo que refugiarme.

-¿Un consejo?

-No me gusta darlos, por si alguien se lo toma en serio y luego le va mal (carcajadas). Tampoco me gusta que me los den, cada uno es libre.

-¿Le molesta la piratería?

-No, me gustan los piratas (bromea de nuevo). Lo único que me molestaría es que algún día desaparecieran la música o el cine, porque todo eso cuesta dinero hacerlo. Es como si uno monta un bar y 500 cafés de los 1.000 que pone al día no se los pagaran.

-Dicen que una buena solución es dar muchos conciertos.

-Lo que pasa es que con toda esta movida de la crisis, tampoco hay mucha gente que te contrate. Estamos todos fatal.

-Diga lo que quiera al público de Huelva.

-Que escondan bien las cosas porque habrá un control de Policía (risas), que lo pasen muy bien y que lleven a un colega que no beba para que conduzca a la vuelta.

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