Cine de verano

Puerta Atlántico.- T.O.: 'The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor'.- Producción: Estados Unidos, Canadá y Alemania, 2008.- Duración: 111 minutos.- Dirección: Rob Cohen.- Guión: Alfred Gough y Miles Millar basado en los personajes creados por Stephen Sommers.- Intérpretes: Brendan Fraser, Maria Bello, Luke Ford, Jet Li, Michelle Yeoh, John Hannah, Isabella Leong, Russell Wong

Se han reanudado estas sesiones de cine estival en Puerta del Atlántico, programadas con buen acierto, aunque con escasas sesiones. Y lo hace con una producción de aventuras propicia para los más jóvenes espectadores. Nada menos que doce versiones se han hecho de La momia desde que en 1932, Karl Freund dirigiera la primera con Boris Karloff como protagonista, componiendo un icono que no sería el único en su terrorífica filmografía, pero que resulta una de las más siniestras figuras del cine de todos los tiempos. Stephen Sommers ideó en 1999 una nueva historia que no hace más que desempolvar la fatídica maldición del libro de los muertos, reconstruir la legendaria ciudad de Hamunaptra y devolver a la vida a la legendaria momia. Lo curioso es que del tétrico personaje que proliferara en la cinematografía de los cuarenta se realizaron versiones tan interesantes como La mano de la momia (1940), La tumba de la momia (1942), El fantasma de la momia (1944) y La maldición de la momia (1944). Después surgieron otros remakes, en algunos casos con Christopher Lee y Peter Cushing como inefables intérpretes de la horrenda criatura.

Tras El regreso de la momia en 2001, con el propio Stephen Sommers, este maléfico ser tenía que volver. Es el habitual e insoslayable afán de renovar un éxito comercial y tratar de superarlo si es posible. Bien es verdad que se retorna así a una tradición propia de la aventura en el cine. Y no será la última. Pueden darlo por seguro. Y eso es lo que tenemos una vez más: la aventura, la fantasía, la acción, el terror, la intriga, el misterio y la violencia. Héroes, tumbas, sabios -si quieren, que los hay-, dioses -vengativos y recalcitrantes-, emperadores crueles y sanguinarios, monstruos y guerreros en una continua sucesión de imágenes, con aportaciones digitales, infográficas y virtuales que forman parte ya de toda esa parafernalia digital, además de los imprescindibles efectos visuales o especiales, que, al servicio del cine, hacen posibles todos lo prodigios de la imaginación animados con profusión en la pantalla.

Recientes los estrenos de películas del género que mezclan aventura y fantasía todo, entonces, funciona como una sucesión, como una dinámica consecuencia. El parentesco resulta inevitable con toda esa narrativa un tanto slapstick en las nuevas aportaciones de un género de inconcebibles posibilidades en el cine, de las que el egiptólogo Rick O´Connell creado por Stephen Sommers, es una réplica para la sucesión inevitable de la trepidante aventura en el cine, que siempre fue bien acogida por el público fácil y gregario.

Y eso es lo que tenemos una vez más, porque lo que el director Rob Cohen, que no ha tenido éxito con las secuelas de producciones tan llamativas como A todo gas (2001) y xXx (2002) y que ya hizo en 1993 Dragón: "La vida de Bruce Lee, vuelve a la aventura oriental y se apunta al seguro éxito de esta tercera entrega de la Momia.

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