Cine ruso

Salón de Actos de la Fundación Caja Rural del Sur.-Producción: Rusia, 2002.- T.O.: "Zvezda".- Duración: 97 minutos.- Dirección: Nikolaj Lebedev.- Guión: Nikolaj Lebedev, Eugeniy Grigoriev, Aleksandr Borodyansky y Emmanuil Kazakevich, basado en el libro de éste.- Fotografía: Yuri Nevsky.- Música: Aleksey Rybnikov.- Montaje: Eduard Yermolin y Lidiya Milioti.- Intérpretes: Igor Petrenko, Artem Semakin, Aleksei Panin, Anatoli Gushhin, Amadu Mamadakov, Aleksei Kravchenko, Yuri Laguda, Ekaterina Vulichenko, Andrei Yegorov

Esta es la última proyección del Ciclo de Cine Ruso programado en Latitudes. Es la más moderna de las películas estrenadas, que nos retrotrae a la época y ambiente de las primeras: "Cuando pasan las cigüeñas" (1957) y "La balada del soldado" (1959). La Segunda Guerra Mundial de honda y dolorosa huella en la entonces Unión Soviética y memoria lamentable siempre en el pueblo ruso que vio morir a millones y millones de almas bajo el dominio de las huestes hitlerianas.

Esta historia nos traslada en 1944 a la frontera occidental de la URRSS, adonde llega el ejército soviético. "Estrella" es el nombre en clave del grupo de reconocimiento integrado por jóvenes soldados destinados a la retaguardia del enemigo para cumplir órdenes que suponen un notable riesgo para sus vidas. Con toda la verosimilitud de unos hechos reales, éste es uno de los pasajes más cruentos de aquella gran conflagración y manifiesta un homenaje de recuerdo a aquellos que dieron su vida por la patria.

Se ha dicho, se ha escrito que esta película es el "Salvar al soldado Ryan" (1998), de Steven Spielberg, de la cinematografía rusa y que muestra ese estilo conservador del cine bélico ruso, mucho más arraigado que en el género bélico de Estados Unidos. Las diferencias, sin embargo, son evidentes. Aquí hay otras implicaciones de índole social y política propias del talante de muchos realizadores rusos. Es muy significativo que los integrantes de este grupo lo compongan representantes de la sociedad soviética: un teniente universitario, un campesino, el operario de una fábrica e incluso un individuo de otras etnias. Se incluye, además, no podía faltar, el lance sentimental: el romance entre una telegrafista y el teniente con el permiso del capitán de la unidad y muy conciso en el relato.

La operación de los llamados por los combatientes alemanes "los fantasmas grises" es un éxito, ya que durante las jornadas que viven en la retaguardia adversaria descubren planes elaborados por el ejército del III Reich, como resultado de la detención e interrogatorios a altos oficiales nazis portadores de importantes secretos militares. La presencia de mayor número de soldados de este bando permitió la destrucción de los patriotas soviéticos.

Bien es verdad que, como el narrador nos indica al final de la película, merced al sacrificio de estos héroes los avances de las tropas soviéticas fueron determinantes y permitieron la liberación de Polonia. Hay una especie de autocrítica postrera cuando se afirma que a estos valientes se les consideró "desaparecidos" y no se reconocieron sus méritos hasta los años setenta.

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