Cine ruso

Salón de Actos de la Fundación Caja Rural del Sur.- T.O.: 'Slezam Moskva verit ne'.- Producción: Rusia, 1979.- Duración: 142 minutos.- Dirección: Vladimir Menshov.- Guión: Valentin Chernykh.- Fotografía: Igor Slabnevich.- Música: Sergei Nikitin.- Montaje: Yelena Mikhajlova.- Intérpretes: Vera Alentova, Alexei Batalov, Irina Nurayeva, Alexander Fatjushin, Raisa Ryazanova, Natalya Vaviloya, Oleg Tabakov, Leonid Kharitonov

Ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1980, cubre un largo período de tiempo en la vida de Moscú desde la década de los 50 a finales de los años 70. Parte de 1958 en la época en que gobernaba Nikita Jrushchov y nos cuenta la historia de tres jóvenes de provincia que llegan a la entonces capital soviética y se establecen en una misma residencia para obreros que comparten, lo cual las convierte en amigas. Sus vicisitudes reflejan a lo largo del relato los problemas sociales y de convivencia.

Realmente la película trata de enfocar la vida de tres mujeres en el Moscú de aquellos años, donde quedan bien expresadas esas circunstancias de ilusión y esperanza, pero también de frustraciones y de conflictos a lo largo de un proceso existencial de grandes dificultades de todo tipo, tanto sociales como personales. Al mismo tiempo esta amplia visión de la sociedad soviética de todo este tiempo trata de los problemas de la marginalidad étnica en la periferia de la gran metrópoli, el control de los hijos sobre los padres y los conflictos de convivencia entre el hombre y la mujer cuando ella ocupa un puesto social más elevado.

Dilatada panoplia, como se ve, de situaciones y acontecimientos en lo cotidiano y en lo trascendente para los protagonistas. Vladimir Menshov, también actor, ha actuado como tal, en estos últimos años. Recordemos que nos sorprendía con cometidos interpretativos más comerciales y diametralmente distintos a su filmografía clásica con películas como Los guardianes de la noche (2004) y Los guardianes del día (2006). A lo largo de su trayectoria como director siempre se ha caracterizado por el afortunado retrato del sector obrero de la población rusa.

En Moscú no cree en las lágrimas, su film más conocido en la cinematografía occidental, trata con sensibilidad estos temas sociales aunque en ocasiones el desarrollo narrativo tienda abiertamente hacia el melodrama. Diversas trayectorias y saltos en el tiempo que nos dan la medida exacta de la evolución personal y política de los personajes y del ámbito en que se desenvuelven. El progreso profesional y los problemas sentimentales de unos y de otros. Relaciones que se frustran y cruces vitales que cambian los destinos. En todo caso la película exalta el esfuerzo de la voluntad y el empeño en la superación, además del amor y la búsqueda de la felicidad que, con grandes esfuerzos, a veces es posible. Como siempre las expresiones populares rusas que pasan de lo melancólico a lo patético en un abrir y cerrar de ojos.

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