Aventura en el abismo

CineBox Aqualon Puerto Huelva, CineVip Lepe, El Condado Cinemas 7 y Al Andalus Punta Umbría.- T.O.: 'Sanctum'.- Producción: Estados Unidos y Australia, 2010.- Duración: 105 minutos.- Dirección: Alister Grierson.- Guión: John Garvin y Andrew Wight.- Fotografía: Jules O´Loughlin.- Música: David Hirschfelder.- Montaje: Mark Warner.- Intérpretes: Richard Roxburgh, Rhys Wakefield, Alice Parkinson, Dan Wyllie, Joan Gruffud, John Garvin

Hay quien dice que el inefable realizador James Cameron, productor ejecutivo de esta película, se sirve de ciertos proyectos para probar sus tecnologías y demás progresos visuales, virtuales o cibernéticos, con muchos de los cuales deslumbró a buena parte de la clientela global con Avatar (2009). Con ese posible propósito se ha puesto manos a la obra, ahora por detrás del realizador Alister Grierson, para desplegar otra de sus ambiciosas creaciones para recreo de amantes de la aventura submarina en este caso al servicio de la espeleología y a mejor gloria del 3D, cuyo apogeo se ha generalizado como señuelo cinematográfico que lleve público a las salas cada día más desoladas.

Basada, según nos aseguran, en hechos reales según los cuales un grupo de espeleólogos submarinistas, encabezados por un padre y un hijo, emprenden una expedición subacuática a la que pasa por ser la cueva más grande e inaccesible y recóndita del mundo, Esa Ala en Papúa. Se produce una terrible tormenta tropical y los expedicionarios se verán enfrentados a una serie de riesgos que empiezan a desencadenarse, en tanto buscan la ruta que les permita escapar de tan penosos peligros que comprometerán la seguridad de sus vidas.

El relato, surgido de la experiencia personal del explorador Andrew Wight, que es coproductor y colaborador del guión de John Garvin, se ha puesto en manos del inexperto Alister Grierson, algo que no acabamos de comprender de la demostrada madurez y oficio de James Cameron. Ello se evidencia no sólo en que la pesadilla que se vive en el relato carece de la fuerza, el dramatismo y la emoción que el espectador puede esperar de una aventura de este tipo, ya que ni se sirve de las posibilidades visuales que le proporciona el paraje, merced a una planificación casi siempre errónea, ni el trascurso de la historia acaba de fluir adecuadamente con diálogos impropios de los acontecimientos que viven los protagonistas y la presencia de unos personajes difícilmente convincentes y de una torpeza ostensible.

Los aspectos más reprochables de la realización se materializan en la inexorable falta de interés que crece a medida que avanza la narración con personajes de una simpleza notable. Ello es más evidente en las relaciones entre el padre y el hijo que, en cierto modo, sintetizan la fundamental motivación de la historia y cuya sola notabilidad se evidencia en los momentos que tratan de recrear el universo o esa atmósfera que Cameron - el llamado método Fusión 3D, sistema de cámaras de alta definición - imprime a lo que podríamos considerar la técnica digital del cine de los nuevos tiempos.

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