Alfredo Landa: "Antes loco que recibir el Goya de manos de Garci"

  • El actor, que recibirá el Goya de Honor por su trabajo, dice que en su profesión como "cómico" no ha habido "ningún poso de tristeza" y que se va como llegó: "por la puerta grande"

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MADRID. Alfredo Landa abandona la interpretación justo antes de recibir en febrero el Goya de Honor por su trabajo en más de 120 películas durante casi medio siglo de una carrera que cierra "por la puerta grande" con un galardón del que dice: "Antes loco que recibir el Goya de manos de Garci".

Con Garci ha rodado películas como "Historia de un beso", "Canción de cuna", "Tiovivo c. 1950" o la reciente "Luz de domingo", por tanto parecía una opción lógica que fuera el cineasta quien le entregara el galardón: "¿A vosotros os ha sorprendido que no sea él quien me entregue el premio? A mí también me sorprendió", espeta a los periodistas, sin querer dar mayor sentido a sus palabras, durante un encuentro para hablar de este reconocimiento.

Sin embargo, la Academia, que está preparando una montaje especial para rendirle homenaje, asegura que no está cerrado el nombre de las personas que van a entregar los premios, según ha explicado a Efe la directora Ana Arrieta.

"Ha desaparecido toda pasión por hacer cine y esta profesión sin ilusión no va a ninguna parte", asevera Alfredo Landa, quien decidió alejarse de forma definitiva de la interpretación tras rodar con José Luis Garci su última película, "Luz de domingo".

En la sede de la Academia del Cine, donde derrochaba energía, Landa recurre a una memoria intacta para repasar su carrera sin atisbo de falsa modestia, tras 49 años de carrera y títulos como "Atraco a las tres", "Los santos inocentes" o "Las que tienen que servir" en su filmografía.

Fue a los quince años, mientras encarnaba su primer personaje en una obra de Muñoz Seca, cuando "surgió un destello" en su interior que le llevó a decidir que quería ser cómico -"los actores somos todos cómicos, dice Berlanga"-.

Y aunque retirarse ha sido "la determinación más importante" de su vida, para Alfredo Landa, nacido en la curiosa fecha del 3 de marzo de 1933 en Pamplona, fue clave trasladarse a Madrid para cumplir su objetivo -en un tren expreso de las siete de la tarde del 8 de octubre de 1958, recuerda con exactitud-.

Tras debutar "por la puerta grande" en "Atraco a las tres", de José María Forqué, junto a José Luis López Vázquez, Gracita Morales y Agustín González, pronto se forjó un perfil de actor de comedia gracias a un físico y un estilo muy determinados, cercanos a los del español medio, a partir de los cuales surgió un subgénero cinematográfico propio.

"'El landismo' fue un fenómeno sociológico. Ningún otro actor tiene un género propio. Landa sólo hay uno", explica en tono afable y distendido acerca de una serie de personajes "que siempre actuaban con limpieza", vistos en "No desearás al vecino del quinto" o "Manolo, la nuit", claros ejemplos de un género cuya calidad siempre ha estado en entredicho, pero que evidenció en clave de humor una realidad social como era la represión sexual durante el franquismo.

Fue en los 80 cuando se descubrió ante el gran público como un inesperado intérprete dramático, cuando el Festival de Cine de Cannes reconoció su trabajo y el de Paco Rabal en "Los Santos Inocentes" (1984).

Un orgullo "por el hecho de haber representado al cine español en el extranjero" que marcó el despegue definitivo hacia el prestigio crítico de una carrera a la que le siguieron títulos como "El bosque animado" o "La marrana", ambos de José Luis Cuerda y por los que consiguió sendos Premios Goya a la mejor interpretación masculina, galardones a los que, de momento, ha sido candidato en otras cuatro ocasiones: "Mi trabajo en 'Luz de domingo' es fantástico, y ¿por qué no van a darme también un Goya por esta interpretación?

Asegura marcharse "sin tristeza" porque su retirada "no ha podido ser mejor gracias a este Goya de Honor" y tiene planeado no hacer nada tras su retiro, seguir acudiendo al cine al menos dos veces por semana, ya que es sólo en la sala de proyección donde las películas, incluidas las suyas, le emocionan, apuntó este admirador de Cary Grant: "era elegante, versátil y ¡tenía pelo!".

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