Los monjes tibetanos desafían de nuevo a Pekín y protestan ante la prensa extranjera recién llegada

  • El Gobierno chino asegura que los incidentes en el Tíbet son "una lección" para el país asiático

El viaje a Lhasa organizado por China para periodistas extranjeros, en el que quería demostrar que la capital tibetana ha vuelto a la normalidad, no salió como Pekín planeaba, después de que una treintena de monjes protestaran ayer ante los reporteros y aseguraran que el Tíbet "no es libre".

Los monjes tibetanos aprovecharon la llegada del primer grupo de periodistas extranjeros para manifestarse contra la falta de libertad religiosa.

La protesta se produjo en el templo Johkang, uno de los más sagrados para el budismo tibetano, cuyos monjes desafiaron a las autoridades y gritaron "el Tíbet no es libre", algunos de ellos entre lágrimas.

Los religiosos dijeron que ni ellos ni los monjes de otros templos de Lhasa, como Drepung (donde se iniciaron las protestas el pasado 10 de marzo), pueden salir de sus templos, acusaron de "mentir" a las autoridades chinas y expresaron temor a ser castigados por sus declaraciones.

Según los periodistas extranjeros, los monjes también gritaron que el Dalai Lama no era culpable de la violencia registrada el pasado 14 de marzo, aunque Pekín insiste en que fue el instigador.

Entretanto, el portavoz de Exteriores chino Qin Gang aseguró ayer que los incidentes son "una lección" para el país asiático y "mostraron los colores verdaderos de algunos occidentales", antes de criticar la cobertura de la prensa extranjera sobre las revueltas tibetanas.

Sobre las amenazas de algunos líderes europeos de boicotear los Juegos Olímpicos, Pekín espera que Europa "no adopte dobles estándares" y "sepa diferenciar lo correcto de lo incorrecto".

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