La insurgencia da por muerto al principal líder talibán de PakistánMás atentados contra los chiíes en Iraq coincidiendo con una de sus fiestas

  • El Gobierno de Islamabad y Estados Unidos no han confirmado oficialmente la noticia que podría variar sustancialmente la explosiva situación de la zonaUn coche-bomba mata a 36 personas en Mosul y otras seis perecen en atentados en Bagdad

Las palabras del enviado especial estadounidense para Afganistán y Pakistán podrían haberse interpretado como una amenaza. Durante una visita a Islamabad hace dos semanas, Richard Holbrooke dijo sobre el líder del movimiento talibán en Pakistán: "Baitullah Mehsud es una de las personas más peligrosas y detestables de la región, y Estados Unidos le dedicó demasiada poca atención".

Y esa mayor atención llegó ahora aparentemente en forma de dos misiles procedentes de un avión estadounidense no tripulado. La insurgencia anunció ayer oficialmente la muerte del fundador del movimiento Tehrik- e-Taliban Pakistan (TTP).

Por el momento no se ha producido la confirmación definitiva por parte del Gobierno paquistaní ni del norteamericano. Si se confirma la muerte del enemigo número uno, la insurgencia del país habría sufrido con ello el mayor revés hasta el momento.

Mehsud saltó a los titulares internacionales en los últimos dos años con los atentados y ataques de sus combatientes. Tras el ataque del Ejército paquistaní a la Mezquita Roja de Islamabad ocupada por extremistas en el verano de 2007, comenzó su sangrienta venganza contra el Gobierno.

Antes del regreso de la ex primera ministra Benazir Bhutto de su exilio autoimpuesto en octubre de 2007, Mehsud amenazó con "dar la bienvenida" a la popular política con atentados suicidas. Y a finales del año, Bhutto fue asesinada. Mehsud rechazó sin embargo su responsabilidad en el acto, pero el Gobierno de Islamabad siempre lo consideró el autor intelectual.

El jefe talibán que operaba desde la zona tribal de Waziristán del Sur, cerca de la frontera afgana, desató un aumento dramático de ataque suicidas en Pakistán. Sus hombres atacaron también las metrópolis. Uno de los ataques más graves que se le atribuyen fue el del hotel Marriott en Islamabad hace casi un año, en el que murieron más de 50 personas.

Estados Unidos, que puso un precio de cinco millones de dólares a su cabeza, le acusa de atacar a las tropas extranjeras en el lado afgano de la frontera. Según sus cálculos, su guerrilla, compuesta por unos 20.000 hombres, mató no sólo a miembros de las fuerzas de seguridad paquistaníes, sino también a numerosos civiles.

El Gobierno de Islamabad, entonces bajo el gobierno del militar de Pervez Musharraf, y después por el viudo de Bhutto, Asif Ali Zardari, vio, impotente, cómo se producía el ascenso de Mehsud.

Las negociaciones para alcanzar un armisticio se alternaron con las operaciones militares, mientras los talibanes ampliaban su zona de influencia cada vez más: no sólo las zonas tribales semiautónomas en la frontera afgana cayeron bajo el control de otro líder tribal, Maulana Fazlullah, sino también el valle de Swat, en el norte del país, una antigua región vacacional.

Fazlullah se unió a finales de 2007 al TTP de Mehsud y desde Swat se filtró en los distritos vecinos. Cuando los insurgentes se encontraban a 100 kilómetros de Islamabad, sonaron en todo el mundo las campanas de alarma y por una vez el escenario de horror parecía posible: que las armas atómicas paquistaníes cayeran en manos de extremistas.

Con una gran ofensiva el Ejército recuperó el control de Swat el mes pesado, aumentando la presión sobre Baitullah Mehsud, a quien se le atribuían también estrechos contactos con la red terrorista Al Qaeda, en las zonas tribales semiautónomas.

Los soldados bloquearon importantes carreteras y aislaron a los insurgentes del resto del país cada vez más. Desde entonces no se ha vuelto a producir ni un solo ataque suicida más en Pakistán.

Al menos 36 personas murieron ayer como consecuencia de un atentado suicida con coche-bomba perpetrado contra un grupo de fieles que salían de una mezquita chií a las afueras de la ciudad de Mosul, en el norte de Iraq, según fuentes policiales, mientras una serie de explosiones en Bagdad causó la muerte de otros seis peregrinos chiíes.

La Policía indicó que 88 personas resultaron heridas en el atentado suicida en Mosul, cuyas autoridades pidieron a sus ciudadanos que donaran sangre para las víctimas del atentado, que tuvo lugar en Shreikhan, una localidad del norte de Mosul de mayoría chií y turcomana.

Cientos de miles de peregrinos se desplazaron a la ciudad santa de iraquí de Kerbala para conmemorar el nacimiento del imán Mohamed al Mehdi, una figura mesiánica para los chiíes, que creen que desapareció hace siglos y regresará para traer la paz.

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