El escándalo puede acabar con la carrera del gobernador de Nueva York

  • Eliot Spitzer estaba siendo investigado por corrupción por el FBI, pero los elevados y sospechosos movimientos de dinero resultaron ser el pago a una red de prostitución de lujo.

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Lo que comenzó siendo una investigación por supuesta corrupción ha terminado destapando el enésimo escándalo por la vida privada de un político estadounidense. En esta ocasión, el damnificado es el gobernador demócrata por Nueva York, Eliot Spitzer, grabado el mes pasado mientras concertaba una cita con una prostituta perteneciente a una red de lujo. El político compareció el lunes junto a su mujer para pedir perdón por lo que consideró un "asunto privado" y cuyo descubrimiento se debió a una investigación derivada al FBI por la el intercambio de altas cantidades de dinero entre cuentas bancarias y que finalmente resultaron ser el pago a la red.

El escándalo saltó por una información del rotativo 'The New York Times' y corrió como la pólvora, como suelen hacer este tipo de noticias en una sociedad acostumbrada a que los medios aireen la vida privada de sus dirigentes. En esta ocasión, se descubrió que Spitzer, conocido como 'Cliente 9' en el círculo que frecuentaba, mantenía relaciones extramatrimoniales con prostitutas en la red de lujo 'Emperors Club VIP'.

Una fuente relacionada con la investigación federal dio la voz de alarma y aludió a una grabación en la que el gobernador demócrata confirmaba vía telefónica una cita para que una mujer viajase a Washington desde Nueva York el pasado 13 de febrero. Hoy, se conocieron más detalles de las pesquisas del FBI gracias a las declaraciones de otras fuentes a la CNN. El banco de Spitzer notificó al Servicio de Rentas Internas sus sospechas por varias transferencias efectuadas de una cuenta a otra por valor de más de 5.000 dólares y que podrían suponer blanqueo de capitales.

Sin embargo, lo que parecía un hecho delictivo terminó convirtiéndose en el simple pago de un servicio. Y es que en realidad esos alrededor de 5.000 dólares suponían el coste por hora de la prestigiosa red de prostitución, que opera en las principales ciudades de Estados Unidos.

Como consecuencia, suenan campanas de retirada para Spitzer, ya que medios como 'The New York Times' o 'Wall Street Journal' recurrieron a fuentes cercanas al gobernador demócrata para anticipar la crónica de su anunciada muerte política tan sólo 16 meses después de ser elegido gobernador por un amplio margen. De hecho, hay quien teme las repercusiones que el escándalo pueda traer en las aspiraciones de la precandidata demócrata a las presidenciales Hillary Clinton, senadora por Nueva York.

Hasta el propio Spitzer llegó a salir el lunes al paso de las acusaciones para confirmarlas y tratar de lavar su imagen. Lo hizo en una comparecencia a la que también acudió su mujer, método convertido en habitual en Estados Unidos cada vez que se da un lío de faldas. "He actuado de una manera que viola mi obligación para con mi familia y viola tanto el mío como cualquier sentido del bien y del mal", señaló Spitzer, quien no obstante subrayó que se trata de un "asunto privado".

El gobernador pidió perdón a su familia y "al público con el que se comprometió". "He desilusionado y no he vivido conforme a los valores que esperaba de mí mismo, ahora debo dedicar algún tiempo a volver a ganarme la confianza de mi familia", añadió. No en vano, no sólo ha quedado de hipócrita en su propia casa sino de cara a todo el país, ya que en su historial cuenta con la dirección de la unidad contra el crimen organizado del estado de Nueva York y sendas actuaciones contra dos redes de prostitución.

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