El clérigo radical Al Sadr ordena a su milicia cesar la lucha armada en Iraq

  • El primer ministro asegura que la decisión es "un paso en la dirección correcta" · El líder del Ejército de Al Mahdi pide al Gobierno que pare la persecución de sus fieles y libere a los que están encarcelados

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El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, dijo ayer en Bagdad que la decisión del clérigo radical chií Muqtada al Sadr de replegar sus tropas de las calles es "un paso en la dirección correcta."

Al Maliki, en un comunicado, expresó su deseo de que "esta decisión" ponga fin a los enfrentamientos entre las tropas iraquíes y los milicianos del clérigo chií.

Al Sadr instó ayer a sus seguidores a que se replieguen y cesen las acciones armadas, y pidió al Gobierno que pare la persecución contra los milicianos del Ejército de Al Madhi y deje en libertad a sus seguidores que están en la cárcel.

"Para evitar el derramamiento de sangre y preservar la unidad de Iraq, hemos decidido cancelar todas las manifestaciones armadas", señaló Al Sadr en un comunicado difundido en la ciudad santa chií de Nayaf tras varias horas de negociaciones con el Gobierno. El clérigo chií dejó claro que él no se responsabilizará de "quienes porten armas y ataquen a miembros de los organismos de seguridad e instituciones del Ejecutivo iraquí, y sedes de partidos políticos", es decir, elementos armados ajenos a su milicia.

Por su parte, el Gobierno iraquí acogió con agrado el llamamiento del clérigo chií, al que calificó de postura "patriótica y legítima", que el Ejecutivo esperaba.

"Esperamos que esto contribuya a estabilizar la situación, a hacer que se aplique la legalidad y a apoyar el proceso de reconstrucción", aseguró Al Maliki en un comunicado difundido en Bagdad, donde se suspenderá hoy el toque de queda.

El primer ministro volvió a insistir en que las fuerzas de seguridad iraquíes no tenían como blanco a la milicia del jefe radical. "Las operaciones de seguridad en Basora no van dirigidas contra ningún grupo político o religioso, principalmente el movimiento sadrista", reiteró.

En declaraciones a la agencia de noticias Asuat al Iraq (Voces de Iraq), el portavoz del Gobierno, Ali Dabag, destacó que el Gabinete ha acogido con especial agrado la desvinculación de Muqtada al Sadr de aquellos milicianos armados que ataquen a las fuerzas de seguridad e instituciones gubernamentales.

Dabag explicó que los comunicados de este tipo benefician al interés general y a los esfuerzos de seguridad emprendidos por el Gobierno.

El portavoz no hizo referencia a la petición que hizo Al Sadr en su nota al Ejecutivo para que aplique la ley de amnistía general, libere a los presos, cese las detenciones y la población disponga de los servicios básicos.

El llamamiento a la tranquilidad se produce poco después de que fuentes cercanas al religioso informasen de que su bloque político y el Gobierno abrieron un dialogo la noche del sábado en Nayaf, a 160 kilómetros al sur de Bagdad.

Las conversaciones de paz ponen fin a la lucha que libraban los seguidores de Muqtada al Sadr con tropas iraquíes y que ha costado la vida a unas 300 personas desde que comenzaron los enfrentamientos el pasado lunes.

Testigos presenciales señalaron que hay una presencia militar intensa en el área de Tamimiya, en la provincia de Basora, donde tropas iraquíes y británicas luchaban la noche del sábado contra los milicianos del grupo leal al clérigo radical.

El Ejército de Al Mahdi, una poderosa milicia que agrupa a unos 60.000 combatientes, se opone ferozmente a la ocupación estadounidense y acusa a Al Maliki de estar a sueldo de Washington.

Por su parte, el portavoz de las tropas británicas en el sur de Iraq, el comandante Tom Holloway, destacó ayer el papel que desempeñaron las tropas iraquíes en los combates que se libraron en la ciudad de Basora, a 580 kilómetros al sur de Bagdad.

"Estamos satisfechos por el trabajo de las fuerzas iraquíes en su lucha contra los milicianos del clérigo chií Muqtada al Sadr", respondió el militar en declaraciones al canal de televisión qatarí Al Jazeera.

Asimismo, indicó que, aunque la situación era ayer mucho más tranquila, los enfrentamientos continuaban y éstos se centraban en áreas pequeñas de la ciudad.

El Ejército británico traspasó a las fuerzas iraquíes el control sobre la seguridad de la provincia de Basora el pasado 16 de diciembre, aunque sus efectivos permanecen en una base militar cerca del aeropuerto internacional de esta ciudad, dedicados especialmente al adiestramiento de militares iraquíes.

Los combates comenzaron el pasado lunes por la noche, coincidiendo con el comienzo de una operación de seguridad en Basora supervisada sobre el terreno por el primer ministro iraquí, denominada Carga de Caballería, con el objetivo de "imponer en la ciudad el imperio de la ley".

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