Las urnas abren una nueva etapa en las relaciones entre Taiwán y China

  • El nuevo presidente taiwanés, Ma Ying Yeou, del KMT, seguirá una política de prioridades, buscando el acuerdo económico antes de negociar la paz con la China continental.

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El candidato del partido Nacionalista o Kuomintang (KMT), Ma Ying Yeou, se ha alzado con la victoria en las elecciones presidenciales de Taiwán, en lo que supondría un giro en la política del país respecto a la China continental, con la que el ganador de los comicios ha prometido establecer un acercamiento que, presumiblemente, limará asperezas entre la isla y el Gobierno de Beijing. 

Con la totalidad de los votos escrutados, Ma ganó con el 58 por ciento de los votos, frente al 42 por ciento de Frank Hsieh, del Partido Democrático Progresista.

De 57 años de edad, nacido en Hong Kong, Ma y su familia se mudaron a Taiwán cuando sólo contaba con un año de edad. Tras estudiar en la Universidad de Nueva York y en la Facultad de Derecho de Harvard, trabajó durante un tiempo en Wall Street antes de regresar a la isla para ingresar en las filas nacionalistas, que dominaban China antes de su derrota en la guerra civil contra los comunistas de Mao Zedong.

Las celebraciones de los miles de partidarios del KMT han sido iniciadas por el presidente honorario del Kuomintang, Lien Chan, que declaró que la victoria de Ma "abre un mañana distinto, un nuevo entorno, nuevas esperanzas y un nuevo futuro".

En sus primeras palabras tras el anuncio de su victoria, Ma insistió en la idea de "priorizar" los asuntos de interés en el país. Así, el vencedor de los comicios estableció, en primer lugar, "la normalización de las relaciones económicas con la China continental", para después iniciar los procedimientos necesarios de cara a "un acuerdo de paz", para los cuales habrá antes que "eliminar las amenazas". 

Varios países han felicitado a Ma por su victoria, entre ellos Japón, Singapur, y Estados Unidos a través de su presidente, George W. Bush, para el que Taiwán se ha constituido como "un faro de la democracia", al tiempo que instó a Beijing a construir los cimientos para la estabilidad, absteniéndose de dar pasos unilaterales. "La elección supone una nueva oportunidad, para ambos lados, a la hora de entenderse, resolviendo pacíficamente sus diferencias", añadió el presidente Bush en un comunicado.

Este triunfo llega después de que los nacionalistas obtuvieran la mayoría en el Parlamento taiwanés, en las elecciones del pasado mes de enero. Ma está a favor de estrechar los lazos económicos y el diálogo político con China, que considera la región autónoma Taiwán como propia y nunca ha renunciado a la amenaza del uso de la fuerza para que la isla quede bajo su control.

China reclama la soberanía de Taiwán, que mantiene su autogobierno desde el final de la guerra civil en 1949, y ha prometido someter a la isla a su control, por la fuerza si fuera necesario. Pero pese a esta retórica, las relaciones económicas a ambos lados del Estrecho de Taiwán han florecido en las dos últimas décadas y las compañías taiwanesas invierten hasta 100.000 millones de dólares en territorio chino.

"Esta es una elección entre un Taiwán democrático y una China comunista", advirtió el diario del PPD ayer, llamando a los electores a "proteger Taiwán".

Para no quedar al margen, Ma criticó las declaraciones del primer ministro chino, Wen Jiabao, que ofreció conversaciones de paz esta semana, calificando las palabras del 'premier' de "arrogantes y absurdas". Asimismo, fue el primero en sugerir el boicot a los Juegos Olímpicos si la violencia en Tíbet continuaba, si bien ha disputado a Hsieh su advertencia de que Taiwán podría ser otro Tíbet.

Ambos han participado en vigilias con velas junto a monjes y ciudadanos tibetanos por los muertos en los disturbios en zonas tibetanas de China desde que comenzaron las protestas el 10 de marzo.

Sin embargo, el partido de Ma aboga por una eventual unificación con China, mientras que Hsieh busca la independencia. "Lo que dice Wen Jiabao y lo que dice Ma es prácticamente lo mismo: que Taiwán es parte de China", subrayó Hsieh el jueves.

La llegada de Ma al poder ha suscitado reacciones entre todos los estamentos sociales de la isla. En el terreno económico, las compañías temen que los primeros meses de Ma se vean afectados por la inestabilidad global

El vicepresidente del departamento de Ingresos de Mega Securities, Ernest Lee, ha considerado, no obstante, que la victoria de Ma proporcionará, a medio plazo, ciertas ventajas a la economía. Según Lee, "los fondos regresarán de nuevo al mercado de divisas, pero como la economía global es todavía inestable, el crecimiento en el mercado doméstico puede ser algo temporal, y durará unas dos semanas". 

Para el vicedecano del Instituto para Estudios Avanzados en Humanidades de la Universidad nacional de Taiwán, Jeff Lin, la victoria de Ma es una señal de que el pueblo de Taiwán "desea ver un cambio en la economía y en la gestión del gobierno".  "Los votantes esperan que Ma contribuya a normalizar las relaciones con la China continental, para que ambos lados vean una solución con la que ambos puedan salir ganando", añadió. 

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