Pekín dice que la revuelta en el Tíbet ha sido una "lección" para China

  • El Ministerio de Asuntos Exteriores chino criticó la cobertura de la prensa extranjera sobre las revueltas y asegura que éstas "han mostrado los colores verdaderos de algunos occidentales"

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"Los incidentes del Tíbet han sido un hecho triste, pero en cierto sentido pueden ser algo bueno, ya que de ellos podemos aprender lecciones", aseguró Qin en rueda de prensa, quien volvió a criticar la cobertura de la prensa extranjera sobre las revueltas.

El portavoz también aseguró que el Tíbet "no es una Europa medieval", aludiendo a la imagen que esos medios presentan de esa región, y reafirmó que ésta se está desarrollando y sus colectivos, monjes incluidos, disfrutan de libertad.

Las palabras de Qin, sin embargo, se contradicen con las que por ejemplo han pronunciado monjes tibetanos en Lhasa, quienes, ante un grupo de periodistas extranjeros acompañados por funcionarios chinos, aseguraron que el Tíbet "no es libre".

Además se quejaron de que las autoridades les impiden salir de su monasterio a raíz de los disturbios del 14 de marzo.

Por otro lado, Qin destacó, ante las amenazas de líderes europeos de boicotear los Juegos Olímpicos, que Pekín espera que Europa "no adopte dobles estándares" en este asunto y "sepa diferenciar lo correcto de lo incorrecto".

Ante las denuncias de grupos tibetanos en el exilio por la violenta represión de los manifestantes, el portavoz señaló que "allí donde se cometan crímenes, habrá personal que vele por el cumplimiento de la ley".

Tras la represión policial china a las manifestaciones del 10 de marzo en monasterios de Lhasa, grupos tibetanos atacaron con piedras e incendiaron establecimientos de la ciudad el 14 de marzo, en los peores incidentes en el Tíbet desde 1989.

Según el Gobierno chino, la revuelta causó 19 muertos, mientras que los tibetanos en el exilio hablan de cerca de 140 fallecidos por la represión de la policía china.

Qin aseguró, sobre las informaciones de los tibetanos en el exilio, que el hecho de que éstos también informen de los incidentes y sepan el lugar donde ocurrieron es una prueba de que están vinculados con ellos.

Pekín acusa al Dalai Lama y su "camarilla" de haber participado en la organización de las protestas violentas, algo que el líder espiritual tibetano niega.

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