La OTAN y Rusia se reconcilian

  • La Alianza Atlántica y Moscú sellan la paz tras la ruptura causada por la guerra de Georgia en agosto de 2008 · Los ministros de Exteriores de ambas partes firman tres acuerdos de cooperación política y militar

La OTAN y Rusia sellaron ayer su reconciliación tras la ruptura que causó la guerra de Georgia, pero mantienen abiertas sus diferencias sobre ese conflicto, igual que sobre las futuras ampliaciones de la Alianza Atlántica o el proyecto de Moscú para un acuerdo de seguridad en Europa.

Los ministros de Exteriores de la OTAN y Rusia firmaron ayer tres documentos que certifican la reanudación y potenciación de la cooperación política y militar tras la ruptura que causó el conflicto de Georgia de agosto de 2008.

"Hemos acordado las bases que necesitamos para un nuevo comienzo de las relaciones entre la OTAN y Rusia", dijo el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, tras la cita.

Rasmussen reconoció que, como es habitual con Rusia, no dejaron de surgir las diferencias sobre nuevas ampliaciones de la OTAN o sobre la guerra de Georgia, pero a su vez "la reunión dejó claro que no dejaremos que esos desacuerdos eclipsen nuestra cooperación en otras áreas".

El ministro ruso, Sergei Lavrov, también se mostró satisfecho por la reanudación de la cooperación política y militar, pero no dejó de recalcar "el riesgo que supone la continuación de los envíos de armas a Georgia" por parte de países de la organización, a los que pidió que se den cuenta del "peligro" que implica esa actividad.

La OTAN recalcó el jueves su apoyo a la integridad territorial y soberanía de Georgia, un país del que dos regiones (Abjasia y Osetia del Sur) siguen ocupadas desde el conflicto por tropas de Rusia, uno de los pocos países que reconoce la independencia de ambas regiones.

El primero de los tres documentos que firmaron los 28 países de la organización y Moscú es un estudio de los desafíos comunes, lo que incluye áreas como el terrorismo, el narcotráfico o la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva.

Además, se firmó un plan de trabajo conjunto para 2010 y una reestructuración del Consejo OTAN-Rusia (el foro que reúne a ambas partes).

En la reunión de ayer hubo una discusión informal sobre el proyecto de Acuerdo de Seguridad Europea propuesto por Moscú para establecer un nuevo marco de seguridad en el área euroatlántica, con el que el Kremlin dice querer acabar con la herencia de la Guerra Fría, pero que también genera reticencias en la Alianza Atlántica.

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, envió a comienzos de esta semana un proyecto a los dirigentes de países de Europa y América del Norte, así como a varias organizaciones internacionales (como la OTAN y la OSCE). Según Lavrov, el objetivo de esa iniciativa es "desembarazarnos de una vez de la herencia de la Guerra Fría", e insistió en que uno de sus puntos clave es que ningún país aumente su seguridad a costa de la de otro.

Varios países aliados temen que este punto no sea sino un eufemismo del Kremlin por intentar obtener un derecho de veto a futuras ampliaciones de la OTAN.

Lavrov aseguró que su país no busca ese veto pero apuntó que "tenemos el derecho a expresar nuestra opinión" sobre el acercamiento de la infraestructura militar a "nuestras fronteras". Dos países de la antigua URSS (Ucrania y Georgia) buscan ingresar en la Alianza, que aún no ha aprobado para ellos el plan de acción para prepararles hacia la integración, y Moscú mantiene una enorme prevención hacia esa posible entrada.

La OTAN mantiene que el tratado que busca Rusia debe hacerse en el marco de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), mientras que Moscú quiere tratarlo también con la Alianza. Los ministros de la OTAN "dejaron claro que están dispuestos a discutirlo, pero que la OSCE es el foro prioritario", recalcó Rasmussen.

Por otro lado, los ministros de Exteriores de la Alianza invitaron a Montenegro a avanzar hacia su adhesión a la OTAN ofreciéndole participar en el Plan de Acción para la Adhesión (MAP, según sus siglas en inglés) al considerar que el país ha realizado progresos significativos en la vía de las reformas necesarias para sumarse a los 28.

Sin embargo, Bosnia Herzegovina tendrá que esperar porque, a pesar de los avances en su cooperación, deberán realizar más esfuerzos en el ámbito de la integración nacional y la eficacia y autonomía de las instituciones estatales.

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