El Gobierno iraquí da un ultimátum a los milicianos para deponer las armas

  • El primer ministro, Nuri al Maliki, insta al Ejército de Al Mahdi a abandonar la lucha armada en 72 horas · Los enfrentamientos, que duran ya dos días, han dejado más de 60 muertos en Bagdad y Basora

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, dio ayer un ultimátum de 72 horas para que los fieles del clérigo radical chií Muqtada al Sadr entregas en las armas, mientras sus milicias se enfrentaban por segundo día a las tropas iraquíes y estadounidenses en Bagdad y Basora.

Los enfrentamientos de ayer estallaron al amanecer en dos bastiones de la milicia chií del Ejército de Al Mahdi, dirigido por el clérigo, en Sadr City (Bagdad) y en Basora, segunda ciudad y mayor centro petrolero del país, a 550 kilómetros al sur de la capital.

En Basora, la Policía confirmó la muerte de siete personas, mientras fuentes no confirmadas ofrecían un balance de 40 muertos y 200 heridos.

En Bagdad, por lo menos 20 personas murieron y 115 resultaron heridas, según responsables de los servicios de seguridad iraquíes.

"Entre los muertos y heridos hay hombres, mujeres y niños. Los heridos fueron ingresados en cinco hospitales diferentes en torno a Sadr City", declaró un responsable de Interior.

Durante la mañana continuaban los choques esporádicos en ese sector densamente poblado de Bagdad, según vecinos contactados por teléfono. Las escuelas y las administraciones públicas estaban cerradas y la mayor parte de comercios no abrieron sus puertas.

Al Maliki, que desde el lunes se encuentra en Basora para dirigir la operación, emplazó a los milicianos del Ejército de Al Mahdi a deponer sus armas.

"No perseguiremos a los que entreguen las armas en las próximas 72 horas", afirmó el primer ministro, precisando que las fuerzas de seguridad proseguían con sus operaciones y estaban arrestando a personas sobre las que pesaba una orden de detención.

"Si no deponen las armas, se les aplicará la ley", dijo el primer ministro citado por el Mando Operacional de Basora.

Los enfrentamientos en Basora estallaron el martes, cuando el Gobierno iraquí ordenó una ofensiva para recuperar el control de esa estratégica ciudad.

Según la Policía, 218 milicianos fueron detenidos desde que comenzó la operación.

También se registraron combates por segundo día consecutivo en Kut, a 175 kilómetros al sureste de Bagdad, donde importantes efectivos del Ejército iraquí avanzaban hacia las áreas controladas por la milicia.

Un soldado y una mujer murieron en los enfrentamientos de ayer en Kut, informó la Policía.

Basora se ha convertido en escenario del enfrentamiento entre el Ejército de Al Mahdi y dos facciones chiíes rivales -el poderoso Consejo Supremo Islámico Iraquí de Abdel Aziz al Hakim y el partido Fadhila- en la carrera hacia las elecciones provinciales de octubre.

Las tres facciones luchan por controlar los gigantescos ingresos procedentes del petróleo que genera esta ciudad, considerada el centro neurálgico de la economía iraquí.

Al Sadr, que a finales de agosto de 2007 anunció un alto el fuego unilateral, amenazó el martes con lanzar una ola de protestas en todo el país y una revuelta civil para frenar la ofensiva de las tropas regulares e incendiar pozos petrolíferos.

"Pedimos que los líderes políticos y religiosos intervengan para poner fin a los ataques contra los pobres. Llamamos a todos los iraquíes a protestar en todas la provincias", afirmó Al Sadr en un comunicado. "Si el Gobierno no respeta estas peticiones, el segundo paso será la desobediencia civil general en Bagdad y en las provincias iraquíes", agregó.

El Ejército estadounidense afirmó que 12 obuses de mortero o cohetes fueron disparados el martes desde Sadr City, algunos de los cuales alcanzaron la Zona Verde de Bagdad, donde se encuentra el Gobierno iraquí y la Embajada de EEUU. Según la portavoz de la legación diplomática norteamericana, Mirembe Nantongo, más morteros o cohetes cayeron ayer en esta zona hiriendo a tres estadounidenses.

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