El paso a los residuos radiactivos, posible a pesar de la valla instalada

  • Dos meses después de que el CSN reclamara la restricción del acceso a las zonas afectadas el camino sigue sin vigilancia física tras instalar la Junta una valla

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El acceso a la zona donde quedaron almacenados los residuos contaminados con el isótopo radiactivo cesio-137 es más difícil, pero aún es posible. En enero de este año, el Consejo de Seguridad Nuclear reclamaba a la Empresa de Gestión Medioambiental (Egmasa), dependiente de la Junta de Andalucía, que restringiese de forma efectiva e inmediata el paso a las zonas afectadas de toda persona ajena al programa de vigilancia radiológica que se realiza en ellas y poco después el Ministerio de Industria ratificaba esta petición en una resolución. A esta reivindicación responde la instalación por parte de la Junta de una valla en el camino de acceso a los denominados centros de recuperación de inertes de las marismas de Mendaña, que no obstante permanece abierta para el paso de camiones a la planta de transferencia cercana, por lo que el acceso sigue siendo posible.

Así lo comprobó este diario recientemente. El paso a los centros de recuperación de inertes sólo se realiza por este camino al estar rodeados de marismas, pero la valla permanecía abierta para los camiones que circulan habitualmente hasta la planta de transferencia que gestiona la Diputación Provincial. En esa planta hay vigilantes, encargados de la misma, pero el acceso al CRI-9, donde se sitúan los residuos contaminados procedentes del accidente de Acerinox, carece de vigilancia física. De hecho, según constató el CSN, la zona permanece sin vigilancia desde que Egmasa dio por finalizados los trabajos de recuperación ambiental de las marismas de Mendaña, en los que estaba realizando una labor de cubrición de las zonas afectadas primero por los depósitos de fosfoyesos y después por los residuos contaminados.

El propio Consejo de Seguridad Nuclear rechazó que Egmasa hubiese finalizado los trabajos de normalización de la zona y le reclamó una propuesta de refuerzo. Fue en esa misma resolución en la que instó a Egmasa a restringir el paso a los residuos, aunque la valla se instalaba hace algunas semanas. Poco después, el Tribunal Supremo ratificaba en una sentencia que era esta empresa la que debía de hacerse cargo de las tareas de normalización del CRI-9 (que la empresa ha venido desarrollando desde 2001 aunque recurrió la decisión ministerial).

A pesar de ello, la restricción de paso se ha perdido en una maraña administrativa. Según recuerda Egmasa, la concesionaria de los terrenos es Fertiberia y su titular la Dirección General de Costas, por lo que para cualquier actuación necesita su permiso. De hecho, la Junta anunció la instalación de la valla asegurando que no había recibido respuesta de Costas después de dos requerimientos. El resultado final es que el acceso al espacio bajo el que se encuentran los residuos radiactivos sigue siendo posible.

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