La primavera será complicada para los alérgicos a causa de las lluvias

  • Los especialistas esperan fuertes cargas de pólenes en el aire

  • La peor situación se vivirá en mayo y junio que es cuando la polinización se encuentra en su apogeo

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La primavera será complicada para los alérgicos a causa de las lluvias

Esta primavera atípica, que por el momento se está viviendo en la provincia, tiene todas las bazas a su favor para ser complicada en un futuro próximo para los alérgicos. No estamos, ni mucho menos, ante un tema baladí: se estima que el 15% de los onubenses están afectados por las alergias primaverales.

Pese a los malos presagios que augura esta primavera de 2018, aún no se puede saber cuál será la evolución definitiva del fenómeno. Todo depende del régimen de lluvias que nos acompañe en las próximas semanas y de los períodos de calor que se vayan sucediendo. Para la alergóloga del Juan Ramón Jiménez, Belén Hinojosa, "lo peor se suele dar durante los meses de mayo y junio, que es cuando están en su apogeo los pólenes de las gramíneas y del olivo".

Los especialistas aseguran que se trata de una enfermedad infradiagnosticada

La especialista explica que "este año se espera una intensidad moderada", lo que a efectos prácticos significa problemas para los alérgicos. La sintomatología arranca con 50 gramos por metro cúbico, en el caso de las gramíneas, y con 200, en el del olivo. Sin embargo, las previsiones hablan de cifras entre 4.000 y 6.000 gramos/m3. Las provincias que peor lo pasarán de todo el país serán las de Andalucía occidental.

Preguntada sobre qué tipo de polen es el más habitual en la provincia, la doctora Hinojosa diferencia entre la Costa y el resto de la provincia. En el primero de los casos, el principal causante es el ácaro, mientras que en la Sierra y en el Condado-Campiña son los pólenes, especialmente los de gramíneas y, en segundo lugar, el del olivo.

Respecto al ácaro se trata de un agente permanente que precisa de humedad. El problema surge en primavera y otoño, que son las estaciones en las que las temperaturas son más suaves y eso les viene muy bien. El síntoma más extendido de estas alergias primaverales es la rinoconjuntivitis alérgica que puede desarrollarse en otros aspectos como el asma.

Belén Hinojosa explica que "cada vez se hace un diagnóstico más preciso sobre qué es lo que produce la alergia en cada persona". Ese agente es una proteína que es la que hay que identificar. Tras ese diagnóstico se aplica el tratamiento, que suele ser por vía oral o, en el mejor de los casos, se recurre a la vacuna. Esa concreción es muy importante ya que "en un polen nos podemos encontrar hasta cuatro proteínas diferentes y es necesario precisar". Esa exactitud jugará muy en favor de una vacuna que se quiera aplicar.

La alergóloga esquematizó cómo abordar una alergia. En primer lugar hay "que saber a qué se es alérgico y evitar, en la medida de lo posible, la exposición a ese elemento", lo que puede minimizarse a través de evitar las salidas innecesarias, el cierre de ventanas y el uso de gafas de sol y de mascarillas homologadas. Hay también recursos que proporcionan las nuevas tecnologías como es la aplicación polenes.com que informa sobre la situación que el enfermo se va a encontrar día a día. La especialista aconseja además, que se debe utilizar la automedicación y está convencida de que es "una enfermedad infradiagnosticada ya que en numerosos casos se confunde con un catarro".

El segundo paso es el tratamiento farmacológico que consiste generalmente en antihistamínicos "y luego fundamentalmente, la inmunoterapia (vacuna) que es capaz de modificar el curso natural de la enfermedad aunque en principio no tiene efecto sobre los síntomas".

Las alergias pueden tener un efecto sumativo que está relacionado con la proteína causante de ellas. Esa es la razón por la que se puede estar compartiendo esa proteína con algunos alimentos, de manera que la persona sea alérgica también a algunos de ellos. Precisamente las alergias alimentarias están teniendo un notable crecimiento. De este modo, estamos ante un fenómeno de salud pública, pues ya afectan al 30% de la población. Nada parece indicar, además, que vaya a registrarse un cambio de tendencia porque entran en juego fenómenos nuevos, como el uso de otras especies vegetales como es el plátano de sombra o el propio cambio climático que, salvo excepciones, como la que se está viviendo este año, hace que las primaveras sean más largas y que la sintomatología arranque antes, y eso sin nombrar el avance de la desertización, con la presencia de especies como la salsola.

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