El presunto asesino de Mari Luz, detenido en Cuenca tras 72 días

  • Se trata de Santiago del Valle, el vecino de El Torrejón que fue interrogado por la Policía a los tres días de la desaparición de la niña · Su mujer Isabel, en libertad con cargos, hace caer su coartada

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La Policía Nacional no le ha perdido la pista ni un solo día desde el pasado 13 de enero, cuando la tragedia irrumpió en el domicilio de la familia Cortés tras la desaparición de la pequeña Mari Luz, a escasos metros de su casa y aún con luz del día. Santiago del Valle García (52 años), el único sospechoso desde el primer momento (con antecedentes por pederastia) y al que se llegó a retener y a interrogar en Granada a los tres días de la desaparición, ha sido detenido al fin a cientos de kilómetros de Huelva como presunto autor de la muerte de la niña.

La esperada detención se ha producido a los 72 días de la desaparición de la pequeña en la estación de autobuses de Cuenca. El equipo de la Policía Judicial de Huelva ha seguido en todo momento los movimientos de Santiago y de su mujer, Isabel, y a primera hora de la mañana del pasado martes 25 de marzo, procedían a su detención en la referida estación con el apoyo de agentes de otros grupos y efectivos policiales de Cuenca. Había llegado el momento de apretar las tuercas al presunto asesino . En el mismo acto fueron detenidas su mujer, Isabel, y una de sus hermanas, Rosa, que convivía con el matrimonio en la casa familiar ubicada en la Avenida de las Flores de El Torrejón.

A lo largo de más de 24 horas de un duro interrogatorio en las dependencias policiales de Cuenca, Santiago ha dado distintas versiones de lo que sucedió aquella tarde. Son muchas las contradicciones tanto en la declaración ante la Policía, que se dio por finalizada ayer, y aún más respecto a testimonios anteriores.

Ayer, primero saltaba la autoinculpación del presunto asesino, que se había derrumbado en el interrogatorio. Después, Santiago se retractaba de la confesión, admitía que Mari Luz había muerto en su presencia pero achacaba la muerte de la niña a un accidente, al manifestar a la Policía que "se cayó por las escaleras", caída que situó incluso en el primer tramo de subida del edificio. En su intento de expiar toda culpa, el detenido añadía que la pequeña falleció al golpearse la cabeza en esta caída y, aunque en algún momento, llegó a decir que Mari Luz entró de forma voluntaria en el portal de la casa de los hermanos Del Valle, posteriormente dejó entrever, sin embargo, que utilizó algún tipo de engaño o artimaña para conseguir que la pequeña atravesara aquella puerta de la que no pudo salir con vida.

Si las contradicciones y cambios constantes de respuestas de Santiago son significativas, las declaraciones de su mujer han sido decisivas en la evolución de las investigaciones.

El padre de la pequeña, Juan José Cortés, pidió tiempo para que la Policía pudiera tener resultados efectivos en la investigación. Y la Policía Nacional ha ido sin prisa pero con paso firme.

En enero, los investigadores no tuvieron más opción que dejar en libertad a Santiago, después del interrogatorio en Granada, porque el principal sospechoso tenía una coartada para toda la tarde de aquel 13 de enero. La coartada era su mujer, con la que aseguró haber estado en todo momento. Isabel le guardó las espaldas en un principio.

Sin embargo, las cosas fueron cambiado y la esposa de Santiago dio algún detalle en una fase posterior de la investigación, hasta reconocer que justo en la hora en la que se sitúa la desaparición de Mari Luz, cuando salió (sobre las 16.30 horas) de su casa al quiosco que está al cruzar la esquina, y en un tiempo posterior, su marido no estuvo en la casa ni estuvo con él. La coartada del presunto asesino se iba al traste y la investigación comenzaba a arrojar luz. Isabel, que ha quedado en libertad con cargos, se ha referido a esta laguna horaria en la que no supo nada de su marido mientras que, según fuentes consultadas por este diario, señalaron que la hermana, Rosa del Valle, se mantiene en que no sabe nada (pese a haber estado en la casa) y continúa detenida.

La Policía resta credibilidad a las palabras del presunto autor de la muerte de Mari Luz, por el testimonio de su mujer y por las constantes contradicciones de su declaración. Pero hay que tener en cuenta otros detalles: los resultado de las autopsias practicadas al cadáver que han trascendido hasta el momento (aparte de los datos que no han salido a la luz).

Las autopsias indican que la pequeña tenía, al menos, dos golpes en su cuerpo: uno en la cabeza y otro en el tórax. Sin embargo, los estudios señalan que estos golpes no fueron mortales y que Mari Luz murió por sofocación (asfixia).

Después de 54 días de agonía ante la incertidumbre del paradero de la pequeña, se anulaban todas las esperanzas: el cadáver de Mari Luz aparecía el 7 de marzo flotando en la confluencia de los ríos Tinto y Odiel. La aparición del cuerpo ponía fin a una búsqueda, la de la pequeña, y abría otra fase, centrada en la localización de sus captores y asesinos.

Las piezas que se han estado manejando hasta ahora comienzan a colocarse en su sitio y, a estas alturas, parece quedar claro que Mari Luz Cortés fue arrojada a las inmediaciones del Tinto en las horas posteriores a su muerte y que allí ha estado hasta su localización. Descartada una mayor presencia de determinados metales pesados (tanto el Odiel como el Tinto tienen contaminación por metales pesados), el estudio de las arenas y fangos tomados de la ropa que llevaba puesta la niña (el jersey y los leotardos color rosa, la falda vaquera y las botas con las que salió de casa en la tarde del 13 de enero) cuadran con las existentes en la zona del Estero del Rincón, donde los investigadores volvieron tras el hallazgo del cadáver, lugar en el que probablemente Santiago abandonara el cuerpo sin vida de la pequeña. La niña no fue enterrada en el estero pero su cuerpo estuvo dentro y fuera del agua hasta que la marea la arrastró.

Escondió el cadáver en un carrito de la compra

El vecino de El Torrejón detenido como presunto autor de la desaparición y muerte de Mari Luz Cortés, de cinco años, utilizó un carrito de la compra para esconder el cuerpo sin vida de la niña y sacarlo de la casa para deshacerse del cadáver. Según ha podido saber este diario, el mismo Santiago del Valle ha admitido que, después de fallecer la niña (supuestamente por accidente, según su versión), se asustó y usó un carrito de la compra (que no ha llegado a manos de la Policía) para trasladar el cuerpo al punto en el que lo abandonó, punto no ha llegado a decir pero que sitúa no muy lejos de su casa de la barriada de El Torrejón.

Sin embargo, por el tiempo en el que Santiago del Valle estuvo sin compañía alguna, pudo haber llegado (en coche o a pie) hasta una zona próxima al Estero del Rincón, ubicado detrás del Polígono Industrial La Paz, y abandonar allí el cadáver. De hecho, los investigadores, en colaboración con el equipo de Subsuelo y de los Bomberos de Huelva, en los días posteriores a la localización del cuerpo de la niña volvieron a revisar los canales y el alcantarillado desde El Torrejón hasta la salida en el Estero del Rincón. Según fuentes consultadas por este diario, el vehículo con el que se trasladan los detenidos se traerá a Huelva para volverlo escudriñas en la búsqueda de más indicios.

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