Los mayores, grandes estafados de la venta telefónica y a domicilio

  • Se embauca a los consumidores prometiéndoles regalos cuyo valor se incluye en el material que compran · El menaje, los objetos relacionados con la salud y los viajes, los principales 'ganchos'

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Detrás de una llamada de teléfono, una visita a domicilio o un regalo aparentemente inofensivo se puede esconder una auténtica estafa, que termina esclavizando a las 'víctimas' a pagar una mensualidad durante más de dos años. Según se denuncia desde asociaciones de consumidores y la Oficina Municipal de Consumidor (Omic) de la capital, la población jubilada se está convirtiendo en la presa de empresas comercializadoras, que con técnicas agresivas de compra logran engañar a los consumidores para que adquieran objetos que finalmente les resultan "inservibles" a cambio de unos 'regalos' que terminan pagando porque el importe que abonan por los materiales que adquieren sobrepasa al que realmente tienen en el mercado. En lo que va de año, la Asociación de Amas de Casa 'Virgen de la Cinta' ya ha recibido ocho denuncias al respecto y ha resuelto una de ellas a través del arbitraje (a favor del demandante) mientras que desde la Omic se señala que han llegado otras tantas, si bien en ambos casos se reconoce que el de los mayores es el colectivo que menos reclama porque "les da vergüenza sentirse y reconocerse como estafados".

"Es uno de los colectivos más débiles", asegura la directora de la Omic de Huelva, Remedios Domínguez. Algo de lo que son conscientes las empresas de venta a domicilio y telefónica, que utilizan fórmulas "muy bien estudiadas para llevarles a su terreno". En el primero de los casos, la venta comienza a raíz de una visita de una o dos personas que resultan ser comerciales que inician la conversación ofreciendo un regalo (casi siempre relacionado con el menaje del hogar o con objetos que pueden mejorar el bienestar, como un sillón de relax o incluso una ducha de hidromasaje). Cuando el comercial ha logrado enredar al jubilado (ya es muy difícil que no acepte todo lo que llega después) le argumenta que "lo único" que tiene que hacer para conseguirlo es adquirir el objeto de venta: una enciclopedia, un robot de cocina o un colchón "con el que nunca más le va a doler la espalda". En muchos casos se amplía el número de regalos "hasta que la víctima cae", asegura el abogado de la Asociación 'Virgen de La Cinta', Antonio Pérez. Al final, el jubilado (que no necesitada adquirir ningún producto) termina comprando "a precio desorbitado" el objeto que se le ofrece a través de "una cómoda forma de financiación" (es el argumento que ofrecen los comerciales para terminar de convencer de la compra) que se traduce en el pago en efectivo de la primera mensualidad (alrededor de 50 euros) y el compromiso de abonar otras tantas hasta alcanzar el precio final, que ronda los 2.000 euros.

Cuando los mayores se dan cuenta ya suele ser tarde, porque como se denuncia desde las entidades que trabajan por la defensa del consumidor, no se deja copia del contrato de financiación y la única documentación que se facilita (siempre que se ha asegurado el pago) es un contrato "con escasos datos" y sin contener (en la mayoría de los casos) el documento de revocación, por el que cualquier comprador puede renunciar en un plazo de siete días al compromiso de compra adquirido.

Esta técnica había sido hasta ahora la más utilizada para engatusar a la clientela, pero la telefonía está ganándole puestos. Manuel, un jubilado onubense es un claro ejemplo de ello. Hace dos meses recibió una llamada telefónica de una operadora que le ofrecía los servicios de internet, televisión y telefonía por tan sólo 30 euros al mes. "Todo parecía bueno, pero dudé cuando me dijeron que sólo tenía que contestar sí o no a las preguntas que me iban a hacer en los próximos minutos". Se trataba de la formalización de un contrato (es totalmente legal que se realice de esta manera siempre y cuando la conversación quede grabada) . Manuel pidió las condiciones del servicio por escrito (donde se pueda leer la letra pequeña del contrato) y comprobó que esos 30 euros iniciales se convertían en el doble "sumando añadidos que no se enunciaban por teléfono" . "Llamé para decir que no me interesaba y se puso otra persona que directamente sólo me repetía contésteme sí o no. Yo les dije que no, pero supongo que habrá mucha gente que ha caído en la primera llamada", concluye.

Hasta aquí llegan los principales engaños a los que están sometidos los mayores de Huelva, si bien desde la Omic se denuncia la organización de viajes turísticos con "claros fines comerciales", en los que después de llevar a un grupo para que 'disfruten' de una comida o una jornada al aire libre. "Cuando ya se ha conseguido crear un ambiente agradable -explica la directora, Remedios Domínguez- comienza el proceso de venta de productos". El problema llega cuando se analizan las técnicas de venta que se aplican como condicionar ese viaje a la asistencia a una charla en la que no existen reparos a la hora de utilizar a personas que forman parte del público que asiste al encuentro para garantizar de palabra los buenos resultados del producto que dicen conocer y haber usado con éxito.

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