Crónica urbana por inma gallego

El libro de Calatrava

  • El arquitecto esperaba entrevistarse con el alcalde, al que envió un libro y una carta antes de venir a Huelva a presentar la estación del AVE - Se impuso la otra fuerza del sino: la guerra partidista

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Hace una semana, nuestros otros embajadores, la expedición del Recreativo, se asomaban desde el hotel de Valencia a una de las obras más impresionantes de la arquitectura española contemporánea, la Ciudad de las Artes y las Ciencias. La huella de Santiago Calatrava (que diseñó el vanguardista complejo junto a Féliz Candela en 1998) ha quedado como una estela en la Huelva que fue a Fitur en enero, a vender su potencial a los turoperadores, y a la que ahora llega a la orilla de unas elecciones en las que las infraestructuras son clave, tras la sequía pertinaz que nos han dejado tantas promesas.

Aquella espinita de la estación de Calatrava siempre la tendrá clavada el alcalde como tantas otras, y dentro de unos años nos sorprenderá con su particular biografía escrita, sobre sus héroes y villanos. "En estos últimos años -cuenta Pedro Rodríguez-, han pasado cosas que han hecho mucho daño a Huelva, y cuando me retire contaré en un libro algunas de las claves que han provocado los retrasos, los bloqueos que nos han costado sangre, sudor y lágrimas, como Isla Chica, el Ensanche, o la estación del AVE..."

Había un detalle en esta última contienda, la del agravio institucional en la presentación de la estación, que el alcalde había silenciado, pero hace unos días nos sorprendió contándonos (en una entrevista a Huelva Información) que Calatrava, antes de visitar Huelva el pasado mes de diciembre, le envió un libro (un enorme catálogo con sus proyectos más emblemáticos) y una carta personal en la que el arquitecto valenciano daba por hecho que se entrevistaría con el alcalde cuando viniera a la ciudad, para intercambiar impresiones sobre el ambicioso proyecto, cosa que -en contra de la voluntad de Calatrava- no llegó a ocurrir por cuestiones puramente políticas.

Retrocedamos: 21 de diciembre de 2007: la ministra Magdalena Álvarez y Santiago Calatrava presentan en la Diputación Provincial, con toda la cúpula socialista onubense, el impactante proyecto de la estación del AVE, que a la luz del plan de Fomento para el horizonte de 2020 queda reducida a lo que el PP llama "la Segunda División de las infraestructuras", esto es, una lanzadera para un tren de altas prestaciones. No acudió al evento ni el alcalde ni ningún miembro del equipo de Gobierno del PP en el Ayuntamiento, después de que Rodríguez hubiera sido avisado in extremis, por fax. Por una cuestión de formas, el regidor apeló a la dignidad esgrimiendo una "absoluta falta de respeto institucional", máxime en un anuncio que, por convenio con el Ministerio, competía también de forma directa al Consistorio, que ha expropiado los terrenos para este Sistema General, contemplado en el PGOU que diseñó el equipo de Gobierno municipal del PP. No es de extrañar, pues, que en privado todo el mundo, incluso algunas dirigentes socialistas, diera la razón a Rodríguez sobre estos desatinos. De puertas para afuera, el alcalde sólo encontró su propio eco en el desierto. Y el libro de Calatrava en su despacho, como una barca varada.

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