Un interno de la prisión fallece de muerte súbita tras jugar un partido

  • La familia del joven de 27 años considera que "se perdió tiempo" en atenderlo mientras que la dirección de la cárcel asegura que se actuó correctamente

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Cayó desplomado mientras esperaba la hora del recuento antes del almuerzo en el centro penitenciario de Huelva, donde cumplía condena. Samuel R. C., de sólo 27 años de edad, acababa de jugar un partido de baloncesto, se desvaneció sin explicación aparente y falleció finalmente en el Hospital Infanta Elena: los médicos y la propia dirección de la cárcel señalan la muerte súbita como causa del fallecimiento. De hecho, la autopsia del cadáver de Samuel no ha revelado el origen de la muerte y se está a la espera de que se analice el corazón del chico para detectar alguna disfunción del mismo.

En el caso de Samuel hay, según la familia, algunas lagunas y, de hecho, ayer mismo presentaba ante la Policía Nacional una denuncia contra la Dirección General de Instituciones Penitenciarias al considerar que "se perdió tiempo" en asistir al interno, un tiempo que creen que fue "decisivo" y al que añaden falta de medios en la cárcel (con una población reclusa de alrededor de 1.700 internos) para responder a un episodio de estas características en los primeros minutos.

El director de la prisión onubense, Manuel Osuna, rebate la existencia de laguna alguna en la asistencia médica al interno y asegura que se actuó de forma correcta, aunque el centro ha abierto una información interna para dar -afirma- "la mayor transparencia" a las circunstancias en la que falleció Samuel.

La muerte del interno se produjo el pasado 28 de febrero, sobre las 13.15 horas aproximadamente. Según la madre, M. C. P., su hijo se desplomó (ante los ojos atónitos de su padre y de un tío, internos también del centro) y en los primeros minutos, "los funcionarios comenzaron a darle en la cara para intentar espabilarlo y se empeñaban en preguntarle qué drogas había tomado" e incluso, asegura la mujer, "fueron a registrar la celda". Los análisis de tóxicos, asegura, han dado negativos.

La mujer relata que entre algunos reclusos llevaron a Samuel en volandas hasta la zona en la que se intentaron las maniobras de reanimación (afirma incluso que cuando se encontró una camilla para trasladarlo, ésta se rompió, punto que desmiente la dirección del centro) y que se llamó entonces a Emergencias Sanitarias 061, que se encontraba asistiendo un accidente, por lo que se envió una ambulancia medicalizada. Samuel llegó con vida al Infanta Elena, según la madre casi una hora después de desvanecerse (tiempo que el centro reduce a unos 20 minutos), pero no logró superar la crisis y falleció poco después. "Mi hijo abría la boca y buscaba aire, si se le hubiera puesto algo en el primer momento hubiera tenido una oportunidad de vivir".

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