Una guía para mejorar la conducta

  • Un total de 81 familias y 91 niños se beneficiaron del programa de atención a menores en 2015

Ofrecer asistencia a familias afectadas por crisis relacionales entre padres e hijos, que demandan ayuda debido a la presencia de conductas violentas o antisociales en los menores es el objetivo del programa Guía, una iniciativa "pionera" en el conjunto de Andalucía en el área de la atención a la infancia y las familia del que se beneficiaron un total de 81 familias y 91 menores el año pasado, según detalló el delegado territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta en Huelva, Rafael López, quien ayer presentó la edición de 2016.

El Servicio de Prevención y Apoyo a la Familia de la delegación territorial es el promotor y coordinador del programa, que se ofrece a través de la asociación Ponte, una entidad especializada en la atención psicosocial a jóvenes en diferentes áreas de intervención y que, además, ha diseñado la metodología en que se fundamenta. La aportación económica de la Junta para su realización asciende a 57.500 euros.

Al igual que el año pasado, las primeras sesiones del programa, dirigidas a familias derivadas por la Fiscalía de Menores, arrancaron en enero y tendrán continuidad hasta diciembre. Por su parte, en el caso de la Diputación, el municipio de Gibraleón acoge esta edición del programa, que se inició el pasado día 30 de marzo y se prolongará hasta finales de mayo.

Con vistas a las familias de la capital que necesiten esta clase de ayuda, hay previstas dos intervenciones: una primera, en colaboración con el Ayuntamiento de Huelva, en el centro municipal La Morana, durante los meses de mayo y junio, y, una segunda, en el área de influencia del Plan Integral del Distrito V que tendrá lugar en julio, septiembre, octubre y noviembre. Las sesiones programadas en 2016 se completarán en Moguer, de la mano del ayuntamiento de la localidad, también en octubre y noviembre.

Las familias destinatarias son aquéllas en las que se producen comportamientos agresivos como gritos, insultos, amenazas e incluso agresiones físicas de los hijos hacia los padres o tutores y, por lo tanto, la comunicación familiar no existe o está muy deteriorada y la convivencia es realmente difícil. Es posible que haya habido intentos de resolver el conflicto pero sin resultados positivos. De hecho, se mantiene el vínculo afectivo y aspectos positivos en la relación.

Por su parte, el perfil del menor se caracteriza por la existencia de problemas significativos de adaptación personal, social y escolar. Todo ello puede estar unido a dificultades emocionales y de comportamiento, faltas de asistencia al centro educativo, resistencia generalizada a acatar las normas, pequeñas conductas delictivas, inicio de consumo de drogas y alcohol y establecimiento de relaciones con personas de entornos marginales o delictivos. Incluso se registran episodios de fugas ocasionales del domicilio.

Desde sus comienzos, la población diana participante es derivada desde los servicios sociales comunitarios, equipos de tratamiento familiar o el Servicio de Protección Menores, si bien en los últimos años también se han incorporado casos procedentes de la Fiscalía de Menores. El programa está basado en la metodología experiencial como vía para llegar a los participantes, ya que favorece la reflexión y la identificación con otros asistentes y les ayuda a analizar sus formas de actuación.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios