La costura convertida en arte

  • Las alumnas del taller de Amalia Domínguez de Aracena exponen sus trabajos en la ermita de San Pedrol visitas La muestra permanecerá abierta hasta el 11 de septiembre.

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La ermita de San Pedro acoge hasta el próximo domingo 11 de septiembre la exposición de primores del taller de Amalia Domínguez Carrasco, vecina de Aracena, en horario de nueve a once de la noche. En ella, el arte de la costura aflora por cada uno de los rincones de la exposición gracias a las manos de muchas mujeres presentes en el taller. En concreto, hay trabajos de niñas de tan sólo cuatro años y mayores de ochenta.

Una de las particularidades de la muestra es precisamente la gran cantidad de labores realizadas por menores gracias a que el taller de primores de esta profesional de la costura acoge cada verano a muchas niñas en su propia casa. Precisamente en la jornada inaugural de la muestra sus alumnas quisieron premiar la labor profesional y personal de Amalia con el regalo de un ramo de flores y la entrega de una placa conmemorativa.

Una multitud de telas bien trabajadas son expuestas en el interior del templo religioso con mucho esmero y cuidando al máximo el detalle. Además, siendo poco habitual, la exposición aprovecha la totalidad de la ermita, ya que en el altar principal se han colocado también otros elementos realizados principalmente por mujeres mayores relacionadas con el ámbito religioso como, por ejemplo, los paños para la celebración de cualquier posible culto.

Se trata de un rincón con multitud de detalles de diferente índole para el disfrute de los amantes del arte de la costura y para valorar el duro trabajo que sus autoras han realizado durante muchas horas para realizar estas obras con la tela.

En el lateral principal de la ermita predomina el bordado en juegos de cama, sábanas, mantelerías, paños para mesa, entre otros elementos propios del hogar. También hay un bordado que aparece en la exposición colgado para provocar diversas formas y hacerlo más visible para un mayor lucimiento.

Aunque no todo es el bordado, un arte creativo, complicado y bonito, existen otros estilos como el punto de cruz, el punto yugoslavo, mallorquín, vainicas, calados, filigrana e incrustación. Sorprende que alguna de las muestras expuestas aparecen al derecho y al revés para comprobar la similitud de ambas caras sin notarse apenas la diferencia.

Además de las paredes también existen telas y trabajos en varias vitrinas y en los poyetes de la propia iglesia, todos ellos, con el nombre de su protagonista y las más pequeñas con la edad incrustada, destacando el de Teresa Sanz García con únicamente 4 años. Como anécdota, el trabajo de esta niña posee el dibujo de un pez y encima de la tela una pequeña pecera con peces.

Por otro lado, hay cuadros en punto de cruz como nombres de personas, escudos de equipos de fútbol como el Recreativo de Huelva o imágenes sacras de Aracena como el Cristo de la Sangre o la de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Amargura ya terminadas junto al Divino Redentor Cautivo a punto de culminarse y presente en el bastidor.

Los niños son los grandes protagonistas con la presencia de ropitas para niños Jesús, muñecos de juguete perfectamente ataviados, cojines, bolsas de pan en tela, bolsos para niños, ropas infantiles y gorritos, entre otras sorpresas por descubrir en la exposición.

Amalia expande su taller además de Aracena a otros pueblos y aldeas serranas. De hecho, lleva en torno al mundo de la costura desde los doce años y bordando casi 40 años. Uno de los aspectos más curiosos es que ha visto pasar varias generaciones por ella, ya que ha enseñado tanto abuelas, las madres y ahora hijas o nietas.

Se trata de una exposición con muchas miradas, mucha variedad, muchas perspectivas diferentes, muchos trabajos y mucho arte como se puede apreciar en un marco digital justo a la entrada donde aparecen fotografías en el taller de Amalia Domínguez.

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