Un capataz con nuevos retos

  • Capataz de Aroche

Cuello recto, barbilla hacia dentro, mirada al frente, espalda erguida y faja bien liada son algunos de los consejos que Juan repite año tras año, ensayo tras ensayo. Bajo el paso, esfuerzo y agotamiento se esconden bajo una profunda emoción, un hondo sentimiento y una intensa fe. Decenas de pies se mueven al mismo ritmo y con total sincronización, consiguiendo que el Nazareno camine firme y sutilmente a través de las sinuosas calles arochenas, bajo este trabajo se encuentra la figura de Juan Fernández Romero, capataz de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Nazareno.

Desde siempre se sintió atraído por la Semana Santa, desde los cinco años es hermano del Nazareno, pero no sería hasta 1990 cuando se ocuparía el cargo de capataz en el primer paso de costaleros que llegaba Aroche, pues hasta entones todos los pasos existentes eran de cargadores. A esta tarea se dedicaría con el conocimiento que había adquirido observando como se desarrollaban las procesiones en la Semana Santa sevillana, pero que no avalado por ningún tipo de experiencia. Sin embargo, su carácter autodidacta le permitirá conocer todos los entresijos que rodean este mundo y conseguiría que los más de 50 costaleros del paso aprendan tanto las posturas correctas, como los diferentes tipos de movimientos o la coordinación en los pasos.

A todas las dificultades a las que Juan se enfrentaba hay que añadir una de las más importantes, la orografía del terreno, pues las calles de Aroche se caracterizan por su pendiente vertiginosa y su estrechez. Sin embargo, más que un problema para este capataz ha supuesto un reto pues año tras año se enfrentan a recorridos más complicados, este año se han propuesto subir hacía la parte más alta del pueblo, con todas las dificultades que esta tarea entraña.

Hoy, Jueves Santo será el gran día de esta Hermandad, 23 'chicotadas' definen la trayectoria, para ello Juan lleva preparándose mucho tiempo, desde el día uno de febrero están ensañando, "los primeros días son para igualar, después para recolocar y finalmente se retranquea, entonces se comienza a ensayar".

Juan dedica también gran parte de su tiempo a formar como costaleros a los más de 40 niños que por segunda vez este año saldrán en procesión con un paso realizado exclusivamente para ellos.

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