La Salud

LA barriada de Pérez Cubillas se viste esta tarde de sentimiento cofrade, gracias al empuje de un grupo de personas y del apoyo de todos los vecinos. De este modo, no es de extrañar que la Hermandad de La Salud vaya haciéndose hueco en el mundo cofrade de Huelva, con enorme solidez. El hermano mayor Cipriano Vázquez comenta que se ha trabajado mucho y con gran ilusión, durante todo este año y todo ello dentro de una filosofía que él tiene muy clara: "Las hermandades tienen un fin y ese es ser un conducto de fe y caridad". Desde un punto de vista más material, el hermano mayor resalta el anexo que se realizó a San Francisco de Asís "que le dio a la cofradía una vida tremenda y que se hizo con la ayuda de los hermanos y vecinos.

Tres son los puntos importantes que Vázquez resalta del recorrido procesional: el paso por la iglesia del Rocío, por San Rafael Arcángel, que es donde estos cofrades realizan su estación de penitencia y el regreso a Pérez Cubillas, que es realmente hermoso sobre todo cuando cruza las calles de las casitas bajas. Tampoco hay que olvidar que La Salud quiere consolidar una tradición que se ha recuperado. Se trata del rito de cantar la sentencia de Pilatos en una toná, lo que correrá a cargo, tal y como sucedió el pasado año, por Eduardo Hernández Garrocho. Esto se realiza cuando el paso de misterio sale del anexo de San Francisco de Asís. El paso, que lo calzan 48 costaleros, será acompañado por unos 80 penitentes.

Estrenos

Varios son los estrenos que presenta estar hermandad para este Sábado de Pasión. El más llamativo es sin duda alguna, la incorporación de dos nuevas imágenes al a su paso, Barrabás y un centurión romano, obras de Manuel Madroñal Isorno. Sin embargo, hay más novedades en esta ocasión: Las cuatro maniguetas talladas, de Pedro Benítez; las columnas terminadas y doradas, por Sergio Sánchez y Francisco Cumbreras; tres palermos de diputados en madera y orfebrería naveta e incensario; cuatro varas de madera y orfebrería, cuatro fanales de madera y dorada con tulipa, águila imperial para el pretorio en bronce y el escudo Tau, símbolo de la pertenencia a la orden franciscana.

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