La cárcel, Isla de Saltés y el muro del Parque Moret ya son Lugares de Memoria Histórica

  • La Junta también protege con esta figura al Membrillo Bajo, el cementerio viejo de Almonte y la fosa común de La Palma La declaración garantiza su identificación, señalización y preservación

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La antigua cárcel provincial, las fosas comunes de La Palma del Condado y del cementerio viejo de Almonte, la Isla de Saltés, el Membrillo Bajo en Zalamea la Real y el muro del Parque Moret de la capital fueron declarados ayer Lugares de Memoria Histórica por el Consejo de Gobierno de la Junta, que aprobó también la declaración de otros 28 enclaves de Andalucía.

Con ellos, son ya 50 los espacios de este tipo reconocidos en la comunidad autónoma (en la provincia hasta ahora sólo figuraba la fosa común del cementerio de Nerva), de acuerdo con el decreto autonómico de agosto de 2011, que instaura esta figura para recordar los principales emplazamientos de la represión franquista y homenajear a las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura.

La consideración de un emplazamiento como Lugar de Memoria Histórica obliga a la Administración pública titular a garantizar su identificación, señalización, preservación y, en el caso de que experimente alguna transformación de importancia, a mantener una huella o registro permanente que sirva para recordar los hechos relacionados con el sitio. Cuando la propiedad es privada, la Junta fomenta la firma de acuerdos con las personas y entidades titulares.

Los Lugares de Memoria Histórica se inscriben en un catálogo específico de carácter público que contiene la documentación de cada emplazamiento y la adicional que se pueda generar y sea de utilidad para estudios e investigaciones.

El vicepresidente de la Junta y consejero de Administración Local y Relaciones Institucionales, Diego Valderas, aseguró que con la declaración de 34 nuevos Lugares de la Memoria "se refuerzan los pilares de la democracia por la que miles de andaluces dieron su vida". El Gobierno andaluz, en un comunicado, recordó también que Andalucía es "casi la única comunidad autónoma que mantiene políticas dirigidas a este fin".

Construida en 1930, fue un destacado centro de la represión franquista durante los años de guerra y posguerra. Según precisó la Junta, por sus celdas pasaron decenas de miles de detenidos, en muchos casos como última parada antes de morir ante el pelotón de fusilamiento. Cientos de reclusos fallecieron a consecuencia del hacinamiento, las deficientes condiciones higiénico-sanitarias y la pobre alimentación. Tan sólo entre el 29 de julio y el 31 de diciembre de 1936 se produjeron "alrededor de 760 nuevos ingresos, fundamentalmente de reclusos de izquierdas procedentes de todo el país".

Entre finales de los años 60 y 1978, el centro penitenciario onubense se convirtió en la prisión en la que se internaba a los presos homosexuales castigados por la Ley de Vagos y Maleantes. Allí se les sometía a trabajos forzados, palizas, humillaciones y prácticas pseudomédicas, como las descargas eléctricas, para curar lo que se consideraba una enfermedad. En los años 90, tras la apertura de la prisión Huelva 2, el edificio fue abandonando y sólo quedó en uso un pequeño centro de régimen abierto en el módulo de entrada. El 10 de junio de 2004 fue colocada en su entrada una placa en homenaje a los homosexuales que padecieron en aquel lugar. En 2012 la cárcel fue convertida en un centro social.

Ubicada en el interior del viejo cementerio de esta población, acogió "entre 300 y 500 víctimas". La mayoría fueron fusilados procedentes de las localidades onubenses de Bonares, Manzanilla o Escacena del Campo, y la sevillana Aznalcóllar, entre otras. El camposanto fue derribado en los años 90 del pasado siglo y actualmente en su lugar hay un parque infantil.

En Almonte fueron asesinadas alrededor de un centenar de personas que, en su mayor parte, están enterradas en Hinojos, Rociana del Condado, Bonares, Huelva o Niebla. El actual cementerio cuenta desde 2002 con un monolito homenaje con los nombres de estas víctimas. El antiguo cementerio albergaba dos fosas. La primera acogía a 16 personas -ocho mujeres y ocho hombres- naturales de Bollullos Par del Condado. De la segunda se desconocen los datos. Derribado en los años 90, el solar ahora está ocupado por un parque público.

Este paraje natural ubicado frente a las mismas calles de Punta Umbría se convirtió en 1939 en "uno de los 188 campos de concentración franquistas". Más de 3.000 prisioneros se hacinaron sin techo en esta isla fluvial de las Marismas del Odiel.

La aldea de Membrillo Bajo fue una pedanía de Zalamea la Real que fue completamente destruida durante la Guerra Civil. "La totalidad de sus habitantes fueron asesinados, sus casas incendiadas y sus tierras usurpadas por terratenientes", precisó la Junta. La matanza, que duró varios días, fue llevada a cabo por "al menos nueve miembros de las fuerzas franquistas".

Entre las víctimas, mujeres y niños incluidos, figuraba el alcalde pedáneo, que fue "mutilado salvajemente". Tras la desamortización civil de 1855, el Estado expropió las tierras que eran de propiedad municipal y, "mediante una serie de subastas fraudulentas, las entregó a caciques locales". La llegada de la II República despertó las esperanzas de que la Reforma Agraria sirviera para recuperar los bienes comunales. Los litigios por las tierras no terminaron hasta que la Guerra Civil los resolvió expeditivamente: los habitantes de Membrillo Bajo fueron "asesinados como castigo por su gran significación en la lucha por los ejidos".

Huelva fue ocupada a finales de julio de 1936. Se produjeron ejecuciones masivas en lugares como las tapias del cementerio de la Soledad, camposanto que podría albergar hasta 4.500 cadáveres de fusilados, tanto de la capital como de los municipios cercanos que cayeron en manos de los sublevados. La represión fue de tal calibre que en septiembre de 1936 "muchos vecinos desafiaron a las autoridades e intentaron acercarse a presenciar los fusilamientos en zonas como El Conquero", junto al Parque Moret.

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