La N-435 concentra un total de cuatro puntos negros y ningún radar

  • A finales de 2008 se instalarán tres radares más en las nacionales de Huelva

De los trece puntos negros que se registraron en el año 2006 en Huelva, cuatro de ellos se concentran a lo largo de los 200 kilómetros de la Nacional 435, que une la capital con los municipios serranos.

Dichos puntos negros (lugares y tramos especialmente peligrosos para el tráfico rodado y en el que se producen varios accidentes en un determinado período de tiempo), no sólo viene avalados por los accidentes mortales que se registran cada año, sino por los siniestros de camiones, muchos de ellos transportes de mercancías peligrosas.

Para ser más concisos, la Dirección General de Tráfico situó los de 2006 en el cruce de Encinasola (km. 119), a la altura de El Patrás (km. 151,3), pasada Zalamea la Real (km. 174,5) y en la entrada a San Juan del Puerto, en el punto kilométrico 222, con tres accidentes con víctimas cada uno de ellos.

Sin embargo, lo más sorprendente una vez analizadas las estadísticas, es que esta vía, que serpentea hasta los límites más septentrionales de la provincia, aún no cuenta con un radar que controle los excesos de velocidad de los conductores. Eso sí, está previsto que se instale uno "a finales de 2008", según explicó ayer a este periódico el jefe provincial de Tráfico en Huelva, Andrés Sánchez Buenaposada.

A éste se sumarán otros dos más cuando finalice el año que viene, uno en la N-442, que comunica la capital con el núcleo costero de Mazagón, y otro en la nacional 431, a la altura del municipio de Ayamonte. Será entonces cuando la provincia de Huelva pueda presumir de tener un total de nueve radares, pero para ello aún habrá que esperar.

Cabe señalar que todas las carreteras nacionales de la provincia cuentan con puntos negros, lo que constata que todas ellas albergan tramos muy peligrosos para el tráfico rodado.

Las tres nacionales restantes con puntos negros son la N-431, entre los municipios de Cartaya y Lepe, la N-433 entre Higuera de la Sierra y Rosal de la Frontera, y la N-442, entre la capital onubense y Mazagón.

Al margen de los siete puntos negros de las carreteras estatales, existen otros seis más en el territorio onubense, según los datos de 2006.

A pesar de que cuenta con tres radares y de que está desdoblada, la carretera autonómica A-497 entre Huelva y la localidad costera de Punta Umbría registró en su punto kilométrico 8,5 un total de tres accidentes con víctimas el año pasado.

Algo similar ocurrió en la A-484, que une la autovía A-49 con Almonte (pasando por Bonares y Rociana). Esta carretera se saldó el pasado año con tres accidentes con víctimas, a pesar de estar flanqueada por los dos radares de la A-49 a la altura de Bollullos del Condado (km. 47), y por el existente en el punto kilométrico 37,6 de la A-483, que desemboca en Matalascañas.

Otras tres autonómicas se suman a esta siniestra lista: se trata de la A-494, entre el núcleo costero almonteño de Matalascañas y la localidad de Moguer, con tres accidentes con víctimas; la A-495, que comunica al municipio de Gibraleón con el de Cabezas Rubias, con cuatro accidentes; y la A-5056, que une Lepe con la playa de La Antilla, que registró un total de tres accidentes con víctimas. Esta última, no obstante, forma parte del Plan Mas Cerca de la Junta de Andalucía, que pretende hacer de ella una vía de gran capacidad que pueda soportar correctamente la intensa circulación de la época estival.

La única carretera comarcal con punto negro en la provincia de Huelva es la que une la capital con Gibraleón, la H-30, que lleva años pendiente de que se terminen sus obras de desdoble. En total, se produjeron tres accidentes con víctimas en su punto kilométrico 19.

De los 13 puntos negros, seis se encuentran en cruces: el de Mazagón, el de Gibraleón, en los pinares de Lepe, del de la N-442 (justo antes de llegar a la Punta del Sebo), el de Encinasola y el de La Rábida.

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