Hermanos rocieros de estreno

  • La Hermandad del Rocío de Huelva entregó en la tarde de ayer las medallas de plata a 28 de sus 216 nuevos hermanos. Tras este acto, ya cuenta en su haber con un total de 4.600 rocieros

Rezumaba espíritu navideño la casa de la rociera Hermandad de Huelva, con su decoración propia de diciembre, cuando los fieles se iban adentrando en la céntrica capilla del edificio para asistir a uno de los actos más señeros del segundo semestre del año: la imposición de medallas a los nuevos hermanos.

Cuando los hermanos ya se habían ubicado en el interior del templo, la junta de gobierno de la hermandad se adentraba en la capilla, varas en mano, mientras el Coro Rociero de la Hermandad de Huelva marcaba los primeros compases de la misa cantando una salve.

El capellán, Pedro Gamero, oficiaba la misa ante el Simpecado de la Hermandad de Huelva, exhornado con flores rosas, blancas y rojas y sus tradicionales cintas blanquiazules. A la derecha del altar, recordando a todos la festividad pertinente, una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción.

Las palabras de Gamero se sucedieron ante un público encabezado por el presidente de la hermandad, Dalmiro Prado, el hermano mayor de ésta, Salvador Pomares, su mayordomo, Juan Antonio Ruiz, y la secretaria, Isabel Mora. "En el mundo no hay más que dos bloques: los materialistas y los espiritualistas. La fe no es la posesión tranquila de una confianza ciega, sino una lucha", expresó dirigiéndose a los nuevos hermanos.

Apelando a la Inmaculada concepción, el capellán recordó que "al igual que las hermandades nos unimos hace años para defender el misterio de la inmaculada concepción, ahora deben unirse con la misma fuerza, con el mismo arrojo e ímpetu, para defender los grandes valores del ser humano: la verdad, el derecho, la justicia, la dignidad".

Tras estas emotivas palabras y otras tantas que hicieron referencia, incluso, a la lucha eclesiástica contra el aborto, el capellán pidió a los nuevos hermanos que se concentraran en sus medallas de platas. Fueron muchos los que se echaron mano al cuello, apretando con fe el cordón verde que sustentaba el símbolo de su fe hacia la Blanca Paloma. Una vez bendecidas, comenzó la fiesta.

La junta de gobierno de la Hermandad de Huelva se alineó frente al altar, con el capellán en el centro. Uno a uno, fueron resonando en los muros blancos del templo los nombres de los nuevos hermanos. "Son 216, pero por motivos personales hoy sólo han podido estar aquí 28 de ellos", explicaba Dalmiro Prado.

Sorprendía la gran cantidad de niños que desde ayer son rocieros oficiales (18 frente a los 10 adultos que tomaron posesión de la medalla). Y es que ya son miembros de una gran familia, tan numerosa que ya supera los 4.600 rocieros: la Hermandad de Huelva.

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