Familias en la calle, ONG y ayuntamientos desbordados

  • Economatos como Resurgir no dan abasto para cubrir la demanda de recursos básicos

Una onubense muestra un cartel con una de las consignas de la PAH. Una onubense muestra un cartel con una de las consignas de la PAH.

Una onubense muestra un cartel con una de las consignas de la PAH. / canterla

Lidiar con un desahucio para una familia que se encuentra al borde del abismo es misión imposible. Muchas de ellas se ven abocadas a quedarse en la calle, sin un techo bajo el que cobijarse, y no les queda otra salida que recurrir a las ONG y a las administraciones públicas para solventar la lamentable coyuntura.

El profesor de Derecho Civil de la Universidad de Huelva y miembro de la PAH Javier Arellano recuerda que cerca del 40% de los onubenses está en riesgo de pobreza y critica duramente a todo aquel que apunta a la posibilidad de la existencia de "brotes verdes en esta provincia, porque no se corresponde con la realidad". Basta, dice, con acercarse por economatos como el de Resurgir o por el Banco de Alimentos para constatar que "muchos de nuestros ciudadanos se ven sin los recursos básicos esenciales". Y las ONG están desbordadas.

Lo mismo ocurre con los ayuntamientos, a los que acuden en busca de una alternativa habitacional. En el de la capital, sin ir más lejos, el Registro de Demandantes de Viviendas Sociales tiene en la actualidad a 735 personas inscritas. Arellano agrega que las suspensiones transitorias de las ejecuciones hipotecarias, por ejemplo, son a todas luces "insuficientes, porque los requisitos son muy estrictos y hay mucha gente pobre que no los cumple".

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