Contoneando las caderas

  • Medio centenar de mujeres se ha inscrito en el taller municipal dedicado a la danza del vientre.

Una envolvente música marroquí añadía al ambiente ese puntito rítmico y sensual que toda danza del vientre, que se precie, necesita para ser materializada.

"Nació entre las raíces de la civilización, en Mesopotamia, y fue moldeándose con los toques personales que les daban las mujeres turcas, egipcias, árabes... Es una fusión de muchas danzas. Hoy en día se le podría denominar como danza intercultural". Con esta breve introducción Najmah invitaba a sus alumnas a realizar ejercicios de estiramiento y calentamiento, y también de concienciación. "Aquí venimos a pasarlo bien", espetaba esta joven monitora de baile a sus alumnas mientras éstas se afanaban en colocarse sobre su cintura el imprescindible pañuelo de monedas.

Tras estar ataviadas con el exótico toque de rigor, comenzaba la primera toma de contacto del taller de la danza del vientre que, organizado por la Concejalía de Turismo, se celebrará todos los lunes de mayo en uno de los salones del Centro de Interpretación Puerta del Atlántico.

Bailando a lo Shakira, más o menos, medio centenar de intrépidas bailarinas danzaban, desinhibidas y con pies desnudos, a sus anchas por el parqué, bajo la atenta mirada de Najmah.

Sin perder la sonrina, ni a sus alumnas de vista en ningún momento, esta bailarina explicaba que el objetivo del taller es darles a conocer esta danza "para que la practiquen en su casa, pues es una forma de mantener la salud muy adecuada, ya que trabaja la musculatura muy bien,sin ser nada machacante".

Asimismo, destacaba, como factor principal de esta danza oriental, sus poderes para "levantar el ánimo. Te da vida. Alegría para seguir viviendo. Refuerza la autoestima. Va más allá del erotismo, que también. Es un liberador de tensiones".

Mientras les mostraba los primeros pasos de una pequeña coreografía al son de la percusión emitida por la barduka, esta joven profesora comentaba que el simple hecho de bailar "les iba a ayudar a conocer sus propios cuerpos. Para muchas de ellas, su propio cuerpo es un gran desconocido. Y no hay mejor forma de conocerlo que desbloqueándolo de la rigidez que siempre presentan. La rigidez es consecuencia de conflictos, de estrés que suelen reflejarse en dolencias físicas", afirmaba.

Ahora bien, la mejor fórmula, o una de ellas, para deshacer tal bloqueo es practicar la danza del vientre. "Despertando el cuerpo a través de estos movimientos se estimula la psicomotricidad y la coordinación. Se fortalece todo el organismo, además de despertar la dulzura y la sensualidad... y todo lo femenino que tantos las mujeres como los hombres escondemos, consciente o inconscientemente"

No obstante, quiere puntualizar Najmah que esta danza -"también mu recomendable su práctica para el sector masculino de la población"- es algo más profundo que unos simples, a veces, hasta vulgares movimientos. "Tenemos una imagen de él muy desvirtuada por culpa de las películas. Lo que hay que tener claro es que su práctica diaria libera de esa pesada y cotidiana ansiedad".

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