Cae la primera ficha de la avenida

  • Las químicas han advertido en numerosas ocasiones del efecto dominó del cierre de cualquiera de ellas: Nilefos es la primera, pero Fertiberia y Foret siguen estando en la cola

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"Para nosotros, ha caído una ficha del tan temido efecto dominó". El presidente de la AIQB, Gerardo Rojas, resumía así la impresión de la industria química respecto al anunciado cierre de Nilefos, que sería la primera pieza de la avenida Francisco Montenegro en sucumbir, pero no la última tal y como está planteado el futuro próximo de la avenida: Fertiberia y Foret siguen pendientes del dictamen de la Dirección General de Costas.

Desde la industria se ha advertido con frecuencia de la interrelación entre las distintas fábricas del Polo Químico, proveedoras y clientes entre ellas de los distintos productos que fabrican, por lo que el cierre de cualquiera de ellas afecta en mayor o menor medida a otras factorías. En el caso de la antigua Rhodia, se verían afectadas directamente las dos empresas que le suministran materias para su proceso productivo, Fertiberia y Ercros, que de desaparecer la factoría tendrían que buscar otros clientes.

En el caso de Fertiberia, Nilefos adquiere a la compañía unas 60.000 toneladas anuales de ácido fosfórico, que es trasladado hasta la factoría por tuberías directamente desde las instalaciones de Fertiberia. Precisamente, ha sido el incremento del precio de este producto en el mercado el principal argumento esgrimido por Nilefos para justificar su cierre. En cuanto a lo que fue Aragonesas, se encarga de suministrar sosa a la empresa.

Estos serían los efectos directos del cierre de Nilefos, a priori soslayables por el resto de las industrias. Pero los problemas de las empresas químicas no comienzan ni acaban con esta factoría, sino que este repentinamente anunciado cierre de Nilefos vendría a sumarse a un problema ya existente en la avenida Francisco Montenegro, el de Fertiberia. Esta empresa y Foret continúan su proceso de producción bajo la espada de Damocles: la Dirección General de Costas será la que finalmente determine durante cuántos años después de que los tribunales le dieran la razón al declarar caduca la concesión para los vertidos de fosfoyesos a las marismas del Tinto. Estas empresas siguen por ahora depositando los fosfoyesos en las balsas, pero Fertiberia tuvo que presentar un plan para el abandono de los vertidos y la revegetación de la marisma que tendrá que contar con la aprobación de Costas. Y, como ha reconocido la empresa en varias ocasiones, el final de los vertidos de fosfoyeso supondrá el final de la producción, al igual que para Foret.

En este caso, son más de 650 empleados directos (de Fertiberia y Foret), además de un gran número de indirectos e inducidos, los que están pendientes de la solución que se le dé al caso. Y éste también tendría repercusiones en otras fábricas: la ya mencionada Nilefos, pero también Atlantic Copper, que vende 600.000 toneladas de ácido sulfúrico a la empresa y otras 300.000 a Foret, por lo que tendría que buscar otro comprador. El caso sigue en la vía administrativa, pero también con un recurso ante el Tribunal Supremo.

Otros acontecimientos han estremecido a la industria química en los últimos meses. Fertiberia Palos también anunció un cierre en el caso de que no encontrase una solución a la subida de precios del gas natural, que finalmente se arregló mediante un acuerdo empresarial. Por otra parte, Ercros anunció una regulación que supondría el cierre de una pequeña factoría en la capital. Una suma de problemas que se sucedieron después del caso Endesa, que levantó las iras de la industria ante la denegación de la licencia de obras que finalmente han concedido los tribunales. Ante todo ello, los representantes de la industria reivindican tranquilidad y seguridad jurídica, una petición que reclamaba de nuevo ayer Rojas asegurando que "siempre estamos pendientes de una decisión, un recurso o una sentencia. Eso causa incertidumbre".

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