Baños con choques de olas de mar

  • lEn el siglo XIX se promocionan las ventajas medicinales de las aguas de la playa de Punta Umbría

  • Respirar las frescas brisas cargadas de oxígeno eran un tónico reconstituyente

Si los baños de interior en manantiales promocionan los balnearios de aguas medicinales, la idea de la salud será la clave también para dar a conocer "los baños con choques de olas de mar" en Punta Umbría. Lo promueve en Huelva su Sociedad de Amigos del País en 1881, cuando accede a la presidencia Guillermo Sundheim, el alemán que tantas cosas promocionó en nuestra provincia, incluso a los propios ingleses.

Es en 1881 cuando nace la Punta Umbría turística y se pretende crear una estación balnearia. Los baños de mar se convierten en la verdadera alternativa turística; es, sin lugar a dudas, el nacimiento de la Punta Umbría turística, ya que con el tiempo se irá creando una conciencia de veraneo que generó servicios como restaurantes y hoteles.

La calidad de sus aguas continúa como uno de los atractivos de la playa puntaumbrieña

La promoción de los baños de mar no se hace esperar y de este tiempo encontramos curiosidades como sus muchas ventajas médicas. Así lo evidencia el doctor R. López Hernández en el periódico La Provincia, el 8 de junio de 1884. "Se trata -dice- de hacer respirar aquellas constantes y frescas brisas, cargadas de oxígeno y saturadas de aire de mar que llevan en sí principios tónicos, y aromáticos, producto de los pinares y bosques próximos". Se elogia, igualmente, que la zona está apartada de lagunas que pudieran dar lugar a los padecimientos palúdicos.

Unos baños que contribuyen a conservar la salud, fortaleciendo los organismos y poniéndolos en condiciones de lucha contra un sin número de dolencias: "Los baños de mar, o mejor dicho, el choque de sus olas, es el primer excitante de la piel y de todo el sistema nervioso".

Se resaltan, igualmente, los valores higienistas y así se habla del agua del mar por sus características naturales y su eficacia curativa, que "debe ser contada entre las aguas minerales más energéticas y salutíferas".

En esa promoción de las aguas del mar los mejores resultados se daban en el tratamiento de la escrófulas, uno de los males de la época que producían "un sin número de dolencias, morales unas, repugnantes y dolorosas otras". Para ello, lo mejor eran los baños de mar, que "neutralizan y aun destruyen sus perniciosos efectos modificando también el modo de ser orgánico".

Así, en las ventajas médicas de "los baños con choques de olas del mar" se apuntaban las afecciones nerviosas y "en particular, en las diversas formas de histerismo encuentran su curación o al menos su alivio".

Se habla de la mejora en la llamada debilidad en general, "productos unas veces de pérdidas nerviosas, otras de malas digestiones o falta de apetito, hallan su mejor tratamiento en los baños de mar"; gracias a ellos e igualmente por las diversas circunstancias que le rodean.

En las mejoras que proporcionan se habla de las ventajas para las mujeres. Los médicos prescribían los baños de mar como los más eficaces ayudantes terapéuticos para "una buena suma de afecciones de la matriz, ovarios, tencorreas, etcétea", cuando en esos momentos se sufría "la desesperación de multitud de mujeres y el aburrimiento de no pocos médicos, por la ineficacia de los diversos tratamientos que se preconizan y se usan".

Para los jóvenes que sufren cansancio, debilidades o anemia, necesitaban según el doctor López Hernández: "pronto, muy pronto... No crean ustedes que un cura, no, pues esa naturaleza no está para variar de estado, es quizás tarde; lo que necesita únicamente es aire puro muy oxigenado, viajes por mar, baños cortos de olas, y mucho hierro en sus alimentos".

En resumen: "Muchos afectos quirúrgicos encuentran alivio y curación en las aguas saladas del mar, lo mismo que una buena suma de enfermedades internas".

Unas consideraciones médicas de los baños del mar que continúan haciendo de Punta Umbría un paraíso del verano.

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