Bancos bajo sospecha

En una de esas lecturas precoces de adolescente cayó en mis mano un libro que se titulaba ¡Cuidado con los Bancos!. Metido entonces en estudios económicos, muy interesado por el tema, me lo leí de cabo a rabo. Debo tenerlo por ahí entre tantos y tantos volúmenes que atestan mi biblioteca. No es cuestión de volver a él, que, sin duda, era un texto demasiado ingenuo para las disparatadas actitudes financieras que hoy protagonizan las entidades bancarias que tanto nos están afectando a todos. Esta película es en buena parte un eco de adonde pueden llegar las ambiciones de poder y de manejo fraudulento del dinero por parte de algunas de estas potentes instituciones.

En esta historia que ahora nos ocupa su protagonista, el agente de Interpol, Louis Salinger, vive persuadido de que el Banco IBBC consigue sus más preciados beneficios a través de una provocación de conflictos bélicos en el Tercer Mundo. Esa acción produce millones de dólares en golpes de estado y en la creación de nuevos gobiernos, lo cual genera un tráfico de sofisticadas armas y el control de la consiguiente deuda. En torno a la entidad bancaria se ha establecido una complicada organización en la que se implican las más altas instancias políticas, económicas, sociales y policiales que dificultan cualquier investigación. Las pesquisas llevarán al protagonista a través de distintos lugares, poblaciones y ciudades de los cinco continentes y a la investigación de sinuosos personajes y misteriosos grupos.

Esta trama nos llega en un momento en que algunos bancos están bajo sospecha, probablemente no por acciones como las que The International nos cuenta, pero ¡vaya usted a saber! El hecho es que se han producido estafas bastante notables y corrupciones igualmente condenables. El recelo y la desconfianza con las entidades bancarias están a la orden del día, con cierta incertidumbre sobre el destino y rentabilidad de nuestros ahorros e inversiones. En la carrera del director Tom Tykwer, donde vamos de dos títulos bien distintos y distantes, Corre, Lola, corre (1998) y El perfume (2006), la película que hoy analizamos es una inflexión interesante en torno al sistema financiero internacional actualmente en más entredicho que nunca.

Desde el inicio de la película con los agentes de la Interpol investigando a un banco de Luxemburgo nos lleva a una espiral interminable -nunca mejor dicho por la consecuencia final de tan dinámica investigación- que nos conduce de arriba abajo por la senda del más sinuoso 'thriller', la clásica intriga policial con un montaje visual que, lógicamente, interesa al espectador medio y encandila al amante de la acción con este continuo ir y venir por las más importantes metrópolis del mundo y otros lugares no menos atractivos, donde el tiroteo en el Guggenheim es el plato más apetitoso de esta suerte de espiral violenta entre la incertidumbre y el delictivo negocio bancario de altos vuelos. Con un Cliv Owen, todo un icono del género, y una atractiva Naomi Watts, como complemento muy estimulante. En suma el más intenso cine de acción.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios