Prisión para los once acusados de querer volar el Metro de Barcelona

  • El tribunal considera probado que querían atentar contra el transporte, pero no disponen de pruebas para condenarles por intento de homicidio.

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La Sección Primera de la Sala de lo Penal ha condenado a penas de entre ocho años y medio y catorce años y medio de prisión a loas once ciudadanos paquistaníes e indios detenidos en enero de 2008 y acusados de querer volar el Metro de Barcelona por un delito de integración en organización terrorista y a dos de ellos por tenencia de explosivos. El tribunal considera probado que querían atentar contra el transporte público, aunque disponen de pruebas suficientes para condenarles por intento de homicidio

La sentencia considera probado que los once acusados -Mahroof Ahmed Mirza, Mohammed Ayud Elahi Bibi, Ahmed Hafeez, Qadeer Malik, Sahib Iqbal, Mohammed Tarik, Roshan Jamal Khan, Mehmooh Khalid, Inram Cheema, Mohamed Shoaib y Aqeel Uhr Rehman Abassi- tenían intención de atentar contra el transporte público, aunque carecen de pruebas suficientes para condenarles por conspiración para la comisión de homicidio o estragos.

Los magistrados Javier Gómez Bermúdez, Manuela Fernández y Javier Martínez Lázaro aseguran que los acusados integraban una célula radical que había tomado la decisión de "llevar a cabo una acción violenta, empleando material explosivo contra el metro de la ciudad de Barcelona, que pudiese provocar un elevado número de víctimas".

El acusado mantenía contacto con el líder talibán Baitullah Mehsud, vinculado a Al- Qaeda, lo que permitió -según la sentencia -que se enviasen a Barcelona a personas que podían actuar como terroristas suicidas, los condenados Shoaib, Cheema, Khalid y Aqeel Uhr Rehman Abassi. 

Los magistrados consideran como jefe del grupo a Maroof Ahmed Mirza, al que condenan a la pena de 10 años y seis meses de prisión por pertenencia en calidad de dirigente. Sobre los diez acusados restantes han recaído una pena de 8 años y seis meses de prisión. Imponen, además, seis años por tenencia de explosivos a dos de los procesados. Qadeer Malik y Shaib Iqbal, que "consiguieron un cierto número de bengalas de uso pirotécnico y empezaron a extraer la nitrocelulosa que contenían" y obtuvieron, además, minuteros que pudieran servir como temporizadores y balines de plomo que actuaran como metralla.

La resolución concreta que el material se ocultaba en el domicilio que ambos compartían en la Calle Santa Madroña, junto con pilas, cables, robos de alambre y cinta adhesiva, "todo ello destinado a la preparación de explosivos".

La sentencia cita las declaraciones efectuadas por el testigo protegido conocido como F-1, que había sido escogido por la célula para actuar como suicida en el metro, "cuestión a la que no se resignaba". Por ello, avisó por teléfono de la acción a una persona en Francia vinculada a la Policía.

Los magistrados explican que F-1 ha detallado cómo fue contactando con todos los miembros del grupo y cuál era la acción proyectada sin que en sus manifestaciones se aprecie ninguna contradicción esencial que haga dudar de su verosimilitud. "No tiene ningún motivo para mentir o implicar a personas con las que, antes de llegar a Barcelona, no tenía relación alguna".

Además, destacan que su testimonio coincide con las pruebas localizadas en la vivienda de la Calle Santa Madroña y en un contenedor de basura cercano. Por ello, el tribunal llega a la conclusión de aceptar como probado que los hechos sucedieron como F-1 relata ya que "otra hipótesis resulta insostenibles porque hubiera exigido no sólo que el testigo mintiese, sino que además actuase de acuerdo con los servicios secretos franceses y el CNI español".

A pesar de ello, el tribunal reconoce que de los hechos probados no se desprende la existencia de un plan "lo suficientemente concreto y determinado", puesto que sólo alcanzaba una acción con explosivos en el metro de la ciudad de Barcelona pero, en el momento de la detención de la célula, sólo disponía de una pequeña cantidad de nitrocelulosa y otros elementos "insuficientes para llevar a cabo la confección de artefactos".

Añade que la célula no tenía concretado con precisión ni el día ni el lugar de la acción y no había avanzado lo suficiente en la planificación para que se pueda condenar a sus integrantes por conspiración para cometer homicidio o estragos. 

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